Política
Se les movió el tablero

Las elecciones en Jujuy marcaron la cancha contra el kirchnerismo salteño

Justamente "Oso" Leavy, acumula adherentes como detractores dentro de las filas del Frente de Todos. Los hay quienes lo apoyan, como aquellos que no lo soportan.

La amplia victoria del sector liderado por el gobernador Gerardo Morales, afín a Juntos por el Cambio, reafirmó una tendencia que se viene repitiendo en los últimos años en el norte y que, seguramente, podría tener idénticos resultados en Salta. En el norte no está tan arraigado el relato Nacional y Popular como otros sectores del país y eso por eso que causa tanta polémica la decisión de Gustavo Sáenz de no unificar las elecciones con las nacionales.

Es que, al igual que ocurrió este domingo en Jujuy con la victoria aplastante del frente Cambia Jujuy, en Salta se vaticina una derrota aplastante del Frente de Todos ante la falta de una figura fuerte, de ser una oposición firme y de la propia división que tienen quienes lo componen. Y decimos división porque, aunque lleven hoy distintos nombres, el kirchnerismo en la provincia también abarca al frente Salta Para Todos, la especie de alianza que se conformó a espaldas del máximo referente K local, Sergio “Oso” Leavy, y que pretendía dejarlo afuera de toda negociación de cara a los próximos comicios del 15 de agosto.

Justamente Leavy, acumula adherentes como detractores dentro de las filas del Frente de Todos. Los hay quienes lo apoyan, como aquellos que no lo soportan. Y al ser actualmente senador nacional tras postularse en 2019 a cuanto cargo se le cruzó por delante (la famosa doble candidatura o candidatura testimonial), no le dio ganas esta vez de participar por un cargo de menor jerarquía y colocó en sus filas a candidatos que, sinceramente, restan menos de lo que suman.

Solo por mencionar a algunos de aquellos están Pamela Ares, Isabel De Vita, Mauro Sabbadini, Kitty Blanco, Laura García, Sonia Escudero, la hija y el secretario privado de Jorge Guaymás o el Rana Villa entre otros irreconocibles. En la otra vereda, pero también con los dedos en “V”, están los kirchneristas radicales salta-vallados y aduladores de Alberto Fernández con candidatos también “livianos” como delantal de plomo tales como Walter Wayar, María Lapasset, el profesor Cáseres, la diputada nacional Verónica Caliva, el preceptor Marcelo Segura, Diego Arroyo de Kolina o Marina Eguías del Movimiento Evita.

Ahora se entiende la desesperación de los K salteños por unificar las nacionales. Si bien la gente en Salta no compra el relato de los dirigentes locales, sí suelen ser influenciados por lo que ocurre a nivel nacional. Quedó demostrado en las últimas elecciones también diferenciadas cuando, encolumnados detrás de Alberto y Cristina, el Oso Leavy y Lucas Godoy sacaron más votos que el frente Juntos Por el Cambio con Juan Carlos Romero y Miguel Nanni a la cabeza, o los candidatos de Juan Manuel Urtubey que quedaron en tercer lugar. Pero en las provinciales, al Oso no le fue nada bien ya que terminó humillado por la estrepitosa victoria de Gustavo Sáenz, hombre más cercano al macrismo por ese entonces, aunque también muy allegado a Sergio Massa (fue su candidato a vicepresidente), que al Frente de Todos.

Todo indica que la situación en Salta es irreversible. Gustavo Sáenz lo sabe y a pesar de las críticas sabe que está en juego el final de su primer mandato (por ahora). El kirchnerismo, a pesar de todo el esfuerzo que hace para bajar la imagen negativa del mandatario, sigue decayendo en números, encuestas y probablemente en el número de bancas que vayan a renovar en los próximos comicios. Morales marcó la cancha desde Jujuy, en Salta falta que entre hermanos se saquen los ojos para ver quién muerde más.

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