Política
Le ganó a la “concejal hot”

Al igual que su pareja, Arroyo lloró y mamó

Romina Arroyo siguió los pasos de su pareja, parece que esa es la fórmula de la contención. Caminar diariamente los pasillos del Centro Cívico en busca de algún puestito con remuneración alta y poca labor.

Hace casi tres meses Javier Diez Villa pasó a formar parte del Ejecutivo provincial tras meses de peregrinar en las oficinas del Grand Bourg ante su inminente salida de la Cámara de Diputados, donde fue por dos años presidente del bloque saencista mayoritario. Este lunes, su compañera de vida fue presentada como secretaria de Deportes de Salta, un cargo que venía peleando cabeza a cabeza con la polémica “concejal hot” Candela Correa. El sueldito del 1 al 10 de cada mes asegurado.

Romina Arroyo siguió los pasos de su pareja, parece que esa es la fórmula de la contención. Caminar diariamente los pasillos del Centro Cívico en busca de algún puestito con remuneración alta y poca labor, es el ABC de muchos políticos que ya están en el ocaso de su carrera legislativa. Por ocho años, la árbitro internacional de boxeo se desempeñó como concejal por la Ciudad de Salta, pasando por diferentes fuerzas políticas.

Empezó allá por 2013 junto al captador de personajes Alfredo Olmedo. “Yellow Jacket” supo ser desde el principio un gran impulsor en esto de presentar en sus listas a personalidades de la farándula local, el deporte y los medios de comunicación para que incursionen en la política. Es así que, por aquellos años, recibió con buenos ojos la propuesta de que Arroyo acompañara a Carlos Zapata, hoy diputado nacional, en su camino al Concejo Deliberante. A pesar de que nunca pudo ganar una elección por ella misma, logró de una u otra manera conservar su cargo y cambiar rotundamente su estilo de vida de la noche a la mañana ya que, a pesar de su “fama” dentro del deporte de las narices chatas, no era tenida en cuenta con demasiada frecuencia para dirigir las diferentes disputas y en Salta no era muy conocida a pesar de ser hija de Miguel Ángel Arroyo, un ex médico y jurado dentro de la disciplina.

Cómo habrá sido la mala racha que atravesó como referí la joven que, debido a que no la convocaban para dirigir encuentros amateurs y mucho menos profesionales, se dedicó a entrenar durante casi un año en la Federación Argentina de Box junto al popular Alberto Zacarías, para subirse al ring y calzarse los guantes, hecho que finalmente tampoco ocurrió debido a su incursión en la política, donde tampoco se podría decir que le fue bien ya que siempre acompañó a los cabezas de listas, quienes son los que, en definitiva, se terminan llevando el reconocimiento y los laureles.

Presionada ante la llegada de las elecciones, y detrás de un candidato “panqueque” que no medía en las encuestas, Arroyo implementó durante este año que se termina una estrategia que hoy le pasa factura a pesar del cargo en el que fue nombrada en la mañana de este lunes. Es que, llegando al final de su período como edil, no solamente criticó que la intendenta salteña reciclara a un puñado de ex concejales para convertirlos en funcionarios dentro de su gabinete, como ocurrió con ella, su marido y Amelia Acosta, entre otros; sino que criticó fuertemente la instalación de las ciclovías en avenida Belgrano y calle Alvarado, despertando el enojo de ciclistas comunes y deportistas ante sus argumentos poco claros, llenos de chicanas e inconsistencias casi inexplicables.

Finalmente, y para cerrar, lo único que pudo demostrar hoy arroyo es que, cuando la gente no te quiere, no te elije, o no te vota, siempre la clase política puede recurrir a un plan B antes de descender hasta los oscuros dominios del común de la gente. Volver a dirigir peleas para ganarse la vida no es una opción. Ganarle el puesto a Cande Correa puede que haya sido una hazaña, lamentablemente no es algo que dignifique a alguien al ponerlo en un CV.

Además, estudió Comunicaciones Sociales en Córdoba. Con su pronto alejamiento de la política tras estar en el Concejo Deliberante durante cuatro períodos (vale aclarar que nunca encabezó una lista y llegó con distintas fuerzas políticas, empezando con el olmedista Carlos Zapata), se especuló con su posible intromisión dentro del gabinete provincial. Incluso, hasta la semana pasada su nombre era el sindicado como posible acompañante (de trabajo) del binguero Sergio Chibán.

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