Política
Beneficios de unos pocos

Patovica VIP: nombraron a Benavidez como subsecretario

Francisco Benavidez es, tal vez, el ex concejal más afortunado que tiene la ciudad de Salta.

En su trayectoria, si se puede llamar así, se puede destacar haber sido chofer y seguridad del gobernador salteño en su paso por la intendencia (aunque muchos afirman que lo sigue siendo hasta hoy), y haber formado parte de algún conjunto folclórico de poco renombre hasta su incursión como concejal. Amigo íntimo del hermano del mandatario, cumplió años hace pocos días y lo celebró en una casa “a todo trapo” que pasó a alquilarle a Pablo Outes. Sin chances de ser “asesor” en el Concejo Deliberante, el coordinador Nicolás Demitrópulos lo designó bajo su ala protectora para que no quede desguarnecido; y pueda seguir cobrando, obvio. Los beneficios de unos pocos.

Francisco Benavidez es, tal vez, el ex concejal más afortunado que tiene la ciudad de Salta. En sí, es asombroso que haya sido electo concejal hace dos años; aunque no es de extrañarse ya que recibió el apoyo de varias listas colectoras que iban a quedar en el camino y después fueron recompensados de alguna manera. Con un segundo intento que lo sumergió en el fracaso, desde agosto el futuro del ex edil era toda una incógnita. Y es que en su intento por renovar su banca terminó aliándose al Partido Propuesta Salteña (PPS) que como máximo referente, tomó entre sus filas a Andrés Suriani, el diputado prende cirios cuya única propuesta firme fue oponerse al aborto y a la Educación Sexual; es decir nada.

Los salteños, que en 2019 lo habían depositado en una banca con 14.907 votos a su favor, le dieron la espalda de forma rotunda este año dejándolo fuera del Concejo, y obteniendo menos votos que los troskos del Partido Obrero que fueron en dos listas separadas. Con apenas 6.181 voluntades (menos que en las PASO de hace dos años donde obtuvo poco más de 6900), Francisco Javier Benavidez no alcanzó el 5 por ciento necesario para integrar el nuevo Concejo y se quedó haciendo pucherito en las puertas del edificio de calle Líbano.

Desde allí, y viendo agotarse la fuente de recursos que representa la función pública, “Fran” decidió invertir sus ahorros en alquilar por un par de años una lujosa casa en la villa veraniega San Lorenzo, cuna de “grandes” políticos y funcionarios salteños, que en su momento supo pertenecer al primer matrimonio que consumó el actual presidente de la Comisión de Acción Política del Partido Justicialista y coordinador del Gobierno de Salta, Pablo Ismael “Loro” Outes. Allí, incluso, festejó su cumpleaños días atrás con asado, vino y mucha sed que daba calambre. Incluso, vecinos habrían alertado a la fuerza provincial de los “ruidos molestos” pensando que había algún tipo de rito umbanda en la residencia, pero al llegar al lugar los efectivos solamente constataron que se trataba de un karaoke.

Sin oportunidad de ser uno de los asesores de Paula Benavides, de idéntico apellido, aunque sin ningún parentesco oficial, este jueves se conoció que el ex concejal finalmente fue contenido en el Gobierno bajo la órbita de la Coordinación Administrativa que conduce Nicolás Demitrópulos. ¿El cargo? Obviamente no sería el de cualquier empleado raso que recién inicia su paso por la administración pública, no señor. Sino que fue nombrado como subsecretario de Asuntos Institucionales de aquella área, un cargo aparentemente creado para él. Mientras Salta sigue en los índices más bajos de desocupación a nivel país, gente como Benavidez consigue laburo sin siquiera tener armado un Currículum.

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