Política
Rogelio Segundo

Mientras los wichís cortan rutas por comida, el diputado originario ni se aparece por la zona

Rogelio Segundo es, tal vez, uno de los contados indígenas del norte provincial que hoy tiene talla especial.

Rogelio Segundo es, tal vez, uno de los contados indígenas del norte provincial que hoy tiene talla especial. Aun así, a pesar de haber llegado a ocupar un cargo con la premisa de trabajar por los pueblos originarios, hoy es indiferente al reclamo de sus "hermanos" que protestan en Santa Victoria Este pidiendo comida, agua y soluciones ante la contaminación del Río Pilcomayo debido al desborde de desechos mineros en el vecino país de Bolivia.

Desde inicios de esta semana, diferentes comunidades se manifiestan en el norte provincial, cerca del límite tripartito con Bolivia y Paraguay. Expresan que, desde el Gobierno provincial, no los asistieron de forma correcta con la entrega de módulos alimentarios, agua y medicamentos para los pobladores que tienen la "recomendación" (prohibición, prácticamente), de ingresar a las aguas del río para proveerse de animales para consumo propio o para la venta, uno de los mayores ingresos para la gente de la zona que comercializa lo pescado en el Estado Plurinacional.

Son incontables los testimonios recogidos por distintos medios del norte provincial, en el que destacan la nula intervención del diputado Rogelio Segundo, integrante de una comunidad wichí, quien en los últimos meses se encuentra alejado de los pueblos originarios del Chaco Salteño, pasando gran tiempo de su vida repartido entre Salta Capital y Tartagal. Ni el intendente de Santa Victoria, también originario, tiene la suerte de ser atendido por el legislador que, según él, vive sin señal ya que viaja permanentemente.

Segundo es, sin ánimos de despreciar o desprestigiar, uno de los pocos originarios que pueden gozar de buena salud alimenticia ya que, desde que es diputado, goza de un sueldo por arriba de los 300 mil pesos mensuales, más lo que recibe en concepto de asesores políticos (AP), suma que se igualaría a la percibida en calidad de dieta. A comparación de sus ex vecinos, quienes viven del día a día, de la caza, de la pesca, de la venta de artesanías o a la espera de algún tipo de asistencia estatal, Segundo tiene un buen pasar, el que durará hasta el año 2025.

Desde Victoria, ya impulsan campañas (que no tendrán peso alguno siendo sinceros), para pedirle al legislador que dé un paso al costado, y deje su puesto para alguien que tenga, realmente, ganas de trabajar por las comunidades del Pilcomayo; sobre todo teniendo en cuenta la proximidad de la temporada estival, donde el río crece de forma notable y se lleva casas y comunidades completas, donde la desnutrición y la deshidratación crecen notablemente, y donde muchos prefieren pasar tiempo fuera de la provincia, olvidándose de aquellos quienes los ayudaron a que hoy ocupen un puesto de poder, pero siguen sin representar al pueblo. Ni Bartolomé Mitre se animó a tanto.

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