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Facturas truchas: Huergo a Punta Cana, como Gauffín

Matías Huergo y Pablo Gauffín: socios en la ilegalidad, compañeros en paraísos.

El empresario multimillonario involucrado en la causa por defraudación a la AFIP, solicitó permiso para salir del país por dos semanas e irse junto a su familia al Caribe de vacaciones. Entre los argumentos presentados por su defensa se habría asegurado que el ex amigo de Martín Grande, Abel Cornejo y otros grandes políticos de la provincia, habría figurado la compra de pasajes y pago de alojamiento previo al permiso solicitado ante el Juzgado Federal que sigue su causa. Llamativamente, el destino elegido fue el mismo que el del ex funcionario municipal también involucrado en la causa y quien posó como si no le debiera a nadie en redes sociales en mayo pasado. Amigos cercanos, paraísos en común.

Poco se habla ya de Matías Huergo. A comienzos del 2019 su nombre resonó en toda Salta y alrededores tras destaparse un escándalo que tendría como involucradas a grandes empresas prestatarias de servicios públicos y a la Municipalidad de la Ciudad de Salta durante el paso de (Gustavo) Sáenz como jefe comunal. Entre sus filas contaba con un viejo conocido, el hombre que se encargó de manejar su campaña en 2015 en la zona norte de la capital salteña y que, por ese entonces, desde su papel como concejal, supo ponerle un freno a las designaciones multitudinarias de personal en Planta Permanente que había encargado Miguel Isa antes de abandonar como roedor por tirante el edificio del CCM. Pablo Gauffín, ex funcionario también del ya ex vicegobernador de (Juan Manuel) Urtubey, fue premiado con uno de los cargos más importante de toda comuna: la Secretaría de Hacienda.

En principio la idea no era descabellada. De profesión contador, todos suponían que las finanzas de la comuna estaban a salvo, o al menos bien administradas, por ese entonces funcionario. Todo marchaba sobre ruedas. Durante tres años supo sortear la pelea entre los gremios municipales, los gastos, los aguinaldos, las obras, presupuestos y salarios; Gauffín parecía que encaminaba directamente a ser el sucesor de Emiliano Estrada quien, por ese entonces, ocupaba el cargo de ministro de Hacienda de la provincia. De no haber sido por lo que vendría después, muy probablemente hoy no tendríamos que lidiar con un soberbio Dib Ashur.

Recién arrancaba el 2019, año de campaña, cuando efectivos de la Policía de Seguridad Aeroportuaria y personal de AFIP allanaban las oficinas de Gauffín en el CCM. De allí se llevaron computadoras y papeles. Horas más tarde, se conocía una trama que, hasta hoy, sigue sin resolverse, sobre todo en el ámbito de la Justicia local. Es que el ex secretario de Hacienda, estuvo involucrado directamente en la causa de las Facturas Truchas, una serie de artilugios entre Huergo, Gauffín, Anibal y Álvaro Anaquín, Arturo Mimessi, Gerardo Romero, Sebastián Silva y Juan Llanos; para “lavar” dinero a través de una asociación ilícita.

Tras esto, Huergo cayó preso y Gauffín renunció por supuestos, no creíbles, problemas familiares y desapareció del mapa político. Era lo conveniente, las elecciones estaban más cerca de lo imaginable. Pasaron dos años sin que se supiera de su vida hasta que no pudo con su genio y decidió publicar la buena vida que estaba atravesando en el Caribe. El lugar elegido fue Punta Cana, en República Dominicana, lugar de playas de ensueño, con arenas blancas y aguas turquesas. Un lujo que, con un modesto sueldo de funcionario, al menos el oficial, no se podría dar; mucho menos al estar alejado de la función por casi 24 meses.

Lo que sorprendió antes de cerrar este 2021, fue una autorización que realizó la Justicia Federal al mayor y casi único responsable hasta el momento de todas las acciones contra el fisco. Es que, tras el pedido de su abogado defensor, Huergo obtuvo una autorización para abandonar el país por más de dos semanas, a fin de recrearse en un viaje de placer junto a su familia al mismo lugar que su otrora amigo, Pablo Gauffín. Es decir, por si no queda claro, a la ciudad de Punta Cana, en el Caribe.

Entre los argumentos que presentó, habría mencionado que su pupilo Huergo, ya tendría los pasajes de avión comprados y la estadía en un hotel de lujo ya había sido abonada con anterioridad, por lo que una negatividad por parte de la Justicia le hubiera significado a su defendido que perdiera lo invertido.

Mientras la Justicia de Salta, con la hermana de Pablo Gauffín como jueza de la Corte salteña, duerme la causa con el avance del tiempo, tal vez esperando incluso su prescripción; en el fuero nacional no hacen mucho más por terminar de cerrar esta historia que se perpetró con el dinero de casi medio millón de habitantes y, no conformes con eso, le conceden el beneficio de tomarse un vuelo hacia otra punta del mundo, con una promesa simple de retornar a su casa para seguir esperando la justicia que nunca llega. Socios en la ilegalidad, compañeros en paraísos. Al menos no son paraísos fiscales, esperemos.

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