La ex funcionaria, titular de la Secretaría de las Mujeres y Diversidades del gobierno de la provincia de Salta, dejó su cargo luego de tres años al frente del área. La salida, comunicada el viernes pasado en la red social X, se da en medio de críticas crecientes por la falta de resultados concretos en la erradicación de la violencia de género.
Tras su gestión, las denuncias sin resolver y el ausentismo en horarios críticos quedaron al desnudo. Pese a haber institucionalizado la Secretaría, con una atención que cubría hasta las 20 horas, nunca se extendió el servicio a fines de semana ni nocturnos. Las víctimas, sin otra opción, debieron recurrir a comisarías y juzgados en los momentos mayor vulnerabilidad.
Renunció la secretaria de la Mujer del Gobierno de #Salta, Itati Carrique. Por ahora no hay reemplazo.
— Oscar Correa (@OscarCorrea87) June 27, 2025
Las herramientas prometidas —como asistencia psicológica y el programa Acompañar— fueron ineficaces o inexistentes en la práctica. Desde diciembre de 2023, con la desaparición del Ministerio nacional de género, la provincia perdió recursos clave: programas como Acompañar quedaron paralizados, dejando sin cobertura a nuevas víctimas. Aunque Carrique defendió su gestión atribuyendo la responsabilidad al vaciamiento nacional, su incapacidad para generar mecanismos alternativos robustos dentro de la provincia fue evidente.
El resultado numérico es contundente: más de 24.000 personas declararon haber recibido acompañamiento legal, psicológico o económico. Sin embargo, los femicidios siguen subiendo: “de cada tres muertes violentas de mujeres, dos son por violencia de género”, la declaración hizo tambalear los resultados de una gestión que se vio deslucida y denota un desequilibrio entre gestión de imagen y cambios estructurales reales.
Si bien se festejó hasta el cansancio que se había jerarquizado la Secretaría, la renuncia llega sin una rendición de cuentas explícita. El plan provincial 2025‑2026, presentado como gran hoja de ruta, podría ser simplemente un cascarón político sin efectividad si no se materializan recursos y compromiso real.
Así, la renuncia de Itatí Carrique marca el fin de una etapa que prometía transformar, pero que terminó perpetuando una triste realidad: mujeres en riesgo sin respaldo real. La provincia necesita más que discursos y estadísticas o publicaciones en redes sociales; Salta requiere funcionarios que conviertan el presupuesto en guardias nocturnas, atención inmediata y justicia efectiva, más allá de las participaciones en marchas, los posteos en Instagram o los anuncios que viven anunciando que hacemos “que hacemos”. Si no se afina la puntería cualquier plan será solo venta de humo y un coloquio de buenas intenciones.








Seguí todas las noticias de NOVA Salta en Google News







