Panorama Político Salteño
Hace lo que quiere

Roberto Dib Ashur, el ahorrador costoso

El ministro de Economía y Servicios Públicos de la provincia de salta maneja las finanzas del Gobierno salteño como se le antoja. (Dibujo: NOVA)

Muy pocas veces se habla de Roberto Dib Ashur, aunque es uno de los que maneja a gusto y piacere lo que ocurre con las finanzas salteñas. Por este motivo, muchas veces se pone en el tapete las culpas de otros de sus pares de áreas sensibles en la comunidad, cuando es él el que está por detrás de cada uno de los problemas que realmente aquejan a la sociedad.

Sus antecesores en el cargo tuvieron la misma suerte. Uno se fue con denuncias sin investigar por enriquecimiento ilícito; otro abandonó el gabinete tras una campaña sucia y un tercero fue coronado hace unos días como diputado nacional electo. Inmunidad asegurada.

Aunque tiene la lapicera entre sus manos y su firma es la clave para muchas de las decisiones gubernamentales, su poca participación o interés por los habitantes de toda una provincia, están dejando secuelas que en tan solo dos años de gestión podrían costarle caro no solamente a él, sino a quienes responde directamente.

Roberto Dib Ashur es uno de esos funcionarios reciclados de la política local. En 2007, y según cuenta su propia biografía, fue convocado por Miguel Isa, entonces intendente de la Ciudad de Salta, para ser subsecretario de Finanzas, cargo que ocuparía por algunos meses. A posterior, el ex gobernador Juan Manuel Urtubey lo llamó en 2009 para ocupar un cargo idéntico en provincia tras su basta experiencia académica en contaduría y economía.

No fue hasta el 2011 cuando, en medio de una renovación casi total del equipo que lo acompañó durante su primer mandato, que Urtubey lo convocó para que se hiciera cargo del Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología, la primera advertencia fue sacar a una docente y colocaban a un economista.

A pesar de los desaciertos, numerosos por cierto, se mantuvo en el cargo por 5 años hasta su renuncia en 2016 para ser vicerrector de la Universidad Católica. Intentaría incursionar en la actividad legislativa en 2017 de la mano del Frente Salteño que, por entonces, formaba parte del Frente UR (Unidad y Renovación, o URtubey), aunque sin éxito ya que no pudo acceder a una de las bancas en Diputados.

Ya en 2019 fue convocado por el actual Gobierno para ser ministro de Economía y Servicios Públicos, dos de los problemas que más aquejan a toda sociedad, y pilares fundamentales para toda gestión gubernamental. El salto era grande, de estar cada año esperando que bajen recursos para las escuelas de la provincia, muchas de ellas que al día de hoy siguen siendo un rancho; pasó a dirigir el futuro de más de un millón de personas en un abrir y cerrar de ojos.

Lo llamativo es que, a pesar que en sus últimas declaraciones (hace muy pocas) expresó que Salta se encuentra “bien” en materia económica y financiera, muchas escuelas y hospitales se caen a pedazos por la falta de mantenimiento que lleva décadas, el hambre en el norte parece no dar tregua, y la destruida flota de móviles de seguridad y emergencias hacen que el día a día de sus comprovincianes se torne cada vez más difícil de afrontar.

La excusa siempre es la misma y es la pandemia, aunque a pesar que ya pasó más de un año y medio desde aquel confinamiento obligatorio, la provincia sigue sin contar con una cantidad aceptable de patrulleros que pudieran garantizar la seguridad, y las ambulancias con las que cuentan están, muchas de ellas, obsoletas al igual que los patrulleros.

Casualmente, estos dos ambientes, Seguridad y Educación, donde ya le costaron el cargo a dos ex funcionarios que terminaron yéndose por la puerta chica. Josefina Medrano, al igual que el coronel retirado Juan Manuel Pulleiro, fueron víctimas de la desinversión de Dib Ashur que, lejos de molestarse o preocuparse por ello, prefiere seguir disfrutando de sus días viajando a torneos de polo, jugando al fútbol o imitando a L-Gante en concursos de karaoke y clases de canto.

Sin darse cuenta todavía que lo que él ahorra en áreas claves, le cuestan muy caro al común de los salteños, obvio, él no vive el día a día y a fin de mes llega comodísimo, así como lo hicieron Carlos Parodi, Fernando Yarade y Emiliano Estrada.

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