Pablo López al horno: los concejales de la provincia se las quieren cobrar todas
La soberbia no paga, la traición tampoco. El concejal que rompió todos los récords de escándalo y caradurismo se encuentra en su peor momento y por lo visto, esto es solo el principio.
Nacido en las filas de Juntos por el Cambio PRO, Pablo López se hizo lugar en la política local a fuerza de chapear titulo de docente y poder decir 3 palabras seguidas, algo muy dificil de encontrar en la fauna política salteña.
Gran generador de desconfianza, más de uno pensaba que era veleta, más jamás se pensó que fuera un violento machirulo que coaccionaba a su pareja para obtener favores sexuales a cambio de dinero o, incluso como dice en la propia denuncia, que la obligue a mantener sexo con un tercero durante mientras el observaba y filmaba el acto.
Parece una película de terror lo vivido por la actual denunciante, que su ve es militante y convencional municipal electa.
La mujer habla de ser la “testaferro” de López, quien le había otorgado un sueldo de agrupamiento político, pero ella debía entregarle parte de ese monto.
Esto último, en defensa de López, es algo bastante común en la política: “Yo te doy pero vos me tenés que dar tanto”. Los favores suelen incluir obra social y jubilación y es una práctica bastante común.
Lo repugnante es todo lo relacionado a los abusos que un petiso, gordito y miope, ejercía contra una mujer que además de ser asesora suya era su pareja.
Hay una coincidencia generalizada en que Pablo Emanuel López sufrió mucho bulling durante su infancia: 4 ojos, tarzán de macetas, o el más contemporáneo Milkhouse son epítetos que encajan perfectamente con la tipología del muchacho, el odio le Salía por los poros, y López necesitaba vengarse de esa sociedad que tanto lo había maltratado de niño.
Para esto, y ya con el poder de la billetera y la chapa de concejal, Pablito Emanuel eligió a una mujer, y vaya que se desquitó.
La denuncia habla de vejaciones, golpes, sometimiento y un largo etc… que el propio concejal deberá dirimir en la justicia.
Y es aquí en donde los hilos comienzan a notarse. Por que lo que corresponde en estos casos es, primero preservar a la supuesta víctima y luego llegar a un juicio siempre presumiendo que la culpabilidad no fue probada. Y López se encargó de hacernos dudar a todos a este último respecto.
La decisión de renunciar a su banca del Concejo Deliberante al conocerse el escándalo, no hace más que abonar esta idea. Además, presenta la renuncia sin renunciar al partido que lo cobijó en las últimas elecciones, La Libertad Avanza. Renuncia a la banca del PRO, pero no a la LLA, o sea, López pensaba asumir en diciembre la banca para la que fue elegido por el partido de Milei.
De allí en más todo fue desconfianza y como era de esperarse, la larga lista de haters que López supo construirse hacia filas para comenzar a cobrarse con intereses las changas, faltas de respeto, insultos y difamaciones de un muchacho que se creyó poderoso e intocable.
El Concejo Deliberante salteño debía decidir si aceptaba o no la renuncia y si avanzaba o no con una medida de juicio político, y como era de esperarse: no aceptaron la renuncia y avanzarán con el juicio político. Pablito se hizo odiar demasiado.
Además, la única fuerza que actuó en defensa de la víctima, pidiendo preservación y protección dada su situación de extrema vulnerabilidad fue la propia Municipalidad de Salta, en la vereda del frente del partido para quien fue electa la mujer para la reforma de la Carta Orgánica Municipal.
Pablito Emanuel López está al horno, con papas y la lista de cobradores se agrava día a día. El solo atinó que es todo un ataque en su contra con meros intereses político. Poco futuro político le queda al López, quien además de todo lo hecho a una pobre mujer, se hizo odiar en demasía.








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