Política
Escándalo

¡Pá, avisá que me voy!

Sabrina Sansone fue de las funcionarias más resistidas de la gestión del gobernador.

Acostumbrada a anunciar sus actividades desde la comodidad de su cama, este fin de semana sorprendió la sorpresiva renuncia de una funcionaria, a la que nadie se explica cómo el Gobierno soportó durante tanto tiempo.

Peleada con todo el personal que tenía a su cargo, autora de despidos injustificados al inicio de su gestión, y protagonista de diferentes escándalos a lo largo de estos 29 meses en el cargo; todos se enteraron que abandonaba el barco a través de una publicación realizada en el diario digital de su padre, un diputado provincial al que muchos afirman que tendrá un destino similar en pocas semanas.

Sabrina Sansone fue de las funcionarias más resistidas de la gestión de Gustavo Sáenz. Enemistada con el ministro de Turismo, Mario Peña, fue el principal motivo por el cual el área que anteriormente conducía Mariano Ovejero de forma unificada (Ministerio de Cultura y Turismo), se dividiera en dos y pasara el primero a órbita de Matías Cánepa, titular de Educación.

Esta incorporación a la cartera de "Monseñor", no era casual: Cuando Cánepa se licenció de su banca como diputado provincial, cargo en el que fue electo en las provinciales del 2019, su reemplazante fue el empresario millonario del rubro de la construcción, Daniel Sansone, padre de la funcionaria designada en diciembre de aquel año.

Con la casa en orden, y bajo una libertad de movimientos sin precedentes, Sabrina empezó a decapitar a funcionarios con años de trayectoria en los distintos cuerpos estables de la provincia.

Ejemplos de ello son los despidos de Alejandra Cercená en la Escuela Oficial de Ballet y de todo su equipo, de los cuales solamente volvió la mencionada bailarina tras una presión popular y mediática.

El mismo ensañamiento tuvo con la Orquesta Sinfónica, el Coro que lucha por ser estable, y el Ballet Provincial, punto aparte para la relación que mantuvo siempre tensa, por su parte, con miles de artistas del fuero local, quienes en época de pandemia y ASPO, solamente recibieron como gestión la entrega de un bolsón alimentario proveniente de Desarrollo Social. Nunca una política de inclusión a rubros que de a poco volvían a abrir las puertas.

Tiempo atrás, precisamente hace dos meses, desde este medio consultábamos: ¿Quién banca a Sansone? Hoy la respuesta a ese interrogante es distinta: ya no la bancan. Soportar a una funcionaria polémica es desgastante. Tapar los escándalos en los que se mantuvo durante este período, también.

Durante este año, el Ejecutivo decidió empezar a "ajustar" a la funcionaria con el propósito de que mejorara en algo la dirección de la Secretaría de Cultura; pero esto no ocurrió. Ni siquiera cuando decidieron finalizar el contrato con su amigo personal, Gustavo "Negrito" Carrizo, también compañero de la funcionaria (ahora ex) en el certamen "Bailando por un Sueño" de Marcelo Tinelli.

Ya sin un alto mando que banque sus berrinches de niña mimada, acostumbrada a los tratos que le dio su padre, el todavía legislador; utilizó el medio de su progenitor para anunciar su salida, esgrimiendo algunas falencias del Estado en cuanto a la cartera que le tocó dirigir por estos meses.

Su salida deja un sabor agridulce en la boca de todos aquellos que se bancaron sus malos tratos durante dos años y medio, y las fuentes de trabajo que hizo perder en una época tan difícil para la humanidad como la cuarentena por la situación de pandemia.

Fiel a su estilo, aunque no sabemos si desde la cama, hasta para renunciar fue desalineada Sansone.

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