Panorama Político Salteño
Cambios

Otro Gauffín con negocios un tanto turbios

José Gauffín se levanta cada lunes con la esperanza de que Mario Peña o Martín Grande le tiren un centro. (Dibujo: NOVA)

El actual vicepresidente del Concejo Deliberante de la capital salteña, acérrimo detractor de la intendenta Bettina Romero, no puede dejar de mencionar a la jefa comunal, ni siquiera en las oraciones previas a cada almuerzo en la mesa familiar.

Eso sí, a la hora de responder por cuestiones que lo involucran directamente con maniobras non sanctas, no tiene la calidad para criticarlas como lo hace constantemente con lo que se hace desde la Municipalidad.

Hombre ya entrado en edad, de raíces conservadoras con ribetes verde oliva y aroma a milicia dictatorial, el ex PRS juega con la plata de los salteños, aprovechándose de vacíos legales de los que gozan, solamente, los vivos de la clase política.

Sabido es que los políticos suelen hacer lo que sea por un voto. Desde bailar en televisión, sortear premios, entregar tablets y tomar cuanto mate lavado le inviten en cualquier barrio de Salta lleno de chicos con diferentes necesidades que ven cómo ellos se llevan un pedazo de bollo que ni son capaces de comer. Ninguna de las actividades mencionadas supera a la predilecta de todos, o una de las preferidas, a la cual podríamos llamar "ver la paja en el ojo ajeno" o "predicar con la bragueta abierta".

José Gauffín se levanta cada lunes con la esperanza de que Mario Peña o Martín Grande le tiren un centro y, ante la falta de algún panelista o periodista de calle, lo usen de relleno como para que tire algún título que le pudiera dar algunos ansiados minutos de fama.

El funcionario es muy PRO, por ende tiene un discurso muy marcado contra la corrupción. Pero en su vida pareciera que algo no anda bien y, lo que empezó como un negocio familiar para tratar de llevar un plato de comida a la mesa, hoy se encuentra en boca de todos por algunas maniobras, aparentemente, fraudulentas.

Allá por 1992, hace ya 30 años, el ingeniero José Miguel Gauffín junto a dos socios creaban Tresing SRL; una empresa dedicada, desde el principio, a realizar negocios con los gobiernos de turno. Tras su participación en política en esa época, los socios Carlos Mocchi y Edgar Martínez, decidieron dar un paso al costado: La empresa quedaba para Gauffín. Con el correr de los años, la firma se afianzaba en la construcción de acueductos, redes de distribución de gas, desagües cloacales, entre otras actividades.

Fue así que Gauffín logró conseguir obras de gran envergadura, y su principal benefactor no fueron otros que los gobiernos. En Cafayate, tierra del Sol y el Vino, Tresing ganó una adjudicación para el recambio de la red domiciliaria de gas. Allí se encendieron las alarmas. Esa adjudicación se habría realizado en épocas en las que Gauffín, ya ejercía el cargo de concejal, aunque también mantenía su puesto como socio gerente de su propia firma. ¿Incompatibilidad de funciones?

En Capital la situación fue similar. Una obra para el recambio de cañerías de agua en zona de barrio Tres Cerritos, le fue adjudicada a los Gauffín. Los hijos del edil tendrán a su disposición 700 millones recaudado por Aguas del Norte. Lo mismo sucede con su consuegro, dueño de INVLAC Construcciones SRL, a quien José habría beneficiado desde su puesto de autoridad del CD con "las influencias" para que la empresa reciba obras.

Al ser consultado por estas cuestiones un poco dudosas, José Miguel Gauffín hizo lo que todo político que se respeta hace durante la campaña: huir. El argumento fue flojo, el tradicional, el de casete. “Son operaciones políticas por las elecciones”.

Tal parece que, cuando la paja está en el ojo propio, es mejor esconder cabeza como avestruz, o desaparecer como lo hizo otro personaje con el que coincide en el apellido, y cuya participación en las Facturas Truchas nos sigue demostrando que el apellido Gauffín, puede ser tranquilamente sinónimo de corrupción dentro de muy poco en la provincia.

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