Política
Una niña de año y medio

Otra muerte por desnutrición salpica a la ministra Silvina Vargas

La ministra de Desarrollo Social de Salta, Silvina Vargas.

Una niña de año y medio de vida, perteneciente a una comunidad originaria de General Mosconi, falleció a inicios de esta semana en el hospital Juan Domingo Perón de la localidad de Tartagal. Entre las causas de muerte figuran la desnutrición y un cuadro severo de deshidratación. De no haber sido porque la noticia se filtró a los medios de comunicación, el caso no se hubiera conocido. Silencio oficial.

La pequeña tenía tan solo 18 meses de vida y pesaba, al momento de ingresar de urgencia al nosocomio cabecera del departamento San Martín, solamente 7 kilos; poco más que lo que pesa un recién nacido. El abandono histórico que sufren las comunidades del norte provincial y el Chaco salteño, sumado a la falta de políticas sociales que permitan luchar contra este flagelo, llevan a que diariamente los hospitales zonales deban luchar contra este tipo de casos que, muchas veces, quedan en el olvido y, con suerte, llegan a formar parte de un listado de nombres para las autoridades gubernamentales.

Al menos en este caso, el peso no recae sobre el sistema sanitario que hizo todo lo posible por tratar de salvar a esta niña de su trágico final. Desde que llegó de urgencia al hospital de General Mosconi, fue rápidamente asistida y trasladada a Tartagal en donde, a pesar de los esfuerzos de los profesionales médicos, falleció cerca de la medianoche del pasado lunes, a tan solo siete horas de haber llegado con un cuadro de suma gravedad.

El silencio oficial por parte de las autoridades del Ministerio de Salud respecto a esta muerte, hizo que la responsabilidad, en un primer momento, recayera sobre el gerente del Hospital Juan Domingo Perón donde la niña pasó sus últimos minutos de vida. Aunque se apuntó en contra del profesional, y de la cartera de salud en general, el trasfondo está más relacionado a otro sector que, desde la salida de su anterior titular, no volvió a trabajar fuertemente en la asistencia social a estos sectores vulnerables.

Ya a fines del año pasado, mientras se daban a conocer los montos de dinero con los que debería trabajar cada ministerio según lo establecido en el presupuesto 2022 aprobado por las cámaras de diputados y senadores de Salta, la primera y única en expresar su desacuerdo fue Verónica Figueroa, hasta ese entonces ministra de Desarrollo Social. Y no era para menos. Al inicio de su gestión, se había dejado de lado un programa que tenía como propósito la protección de las comunidades originarias: el Plan Estival.

Con el correr de los meses, y tras un primer período complicado por la cantidad de muertes por desnutrición que se presentaron en el norte y que derivó en un intento de la ex ministra de Salud de instalar un "bozal" a los trabajadores de su área para que no pudieran contar a la prensa lo que estaba ocurriendo, la situación intentó estabilizarse. Tras su salida, y el ingreso de la radical Silvina Vargas, todos los esfuerzos se esfumaron. La presencia territorial, poca, que se había implementado, quedó de lado y las comunidades sufrieron los embates de las inclemencias climáticas, el asedio del Río Pilcomayo y de las enfermedades endémicas; que justamente afectaron a esta niña a comienzos de este mes cuando contrajo "leishmaniasis visceral".

En los pocos meses que Vargas lleva al frente de Desarrollo Social, solamente se pueden destacar los constantes reclamos por parte de las comunidades indígenas del norte provincial, que llegan peregrinando mes a mes desde Tartagal, Santa Victoria Este o Embarcación, entre tantas localidades; y son echados de la Ciudad de Salta por las autoridades en consonancia con la policía provincial que no les permiten la libre circulación. De gestión, además de utilizar el helicóptero sanitario como Uber particular, no hay nada para agregar.

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