Política
Ajuste y castigo

Orozco, Olmedo y Zapata perdieron más de 200 mil votos desde 2023

En 2023 La Libertad Avanza había ganado con más del 56 por ciento de los votos... dos años después, Olmedo, Orozco y Zapata perdieron más de 200 mil sufragios. (Dibujo: NOVA)

El escrutinio final en Salta dejó una conclusión lapidaria y que encendió varias alarmas en Buenos Aires: la franquicia de La Libertad Avanza encabezada por el “empresario sojero” Alfredo Olmedo y la influencer Emilia Orozco perdió casi la mitad de su capital político.

La Libertad Avanza (LLA) perdió más de 216 mil votos en apenas dos años, un desplome del 47 por ciento respecto de su marca de 2023, y confirmó que el fenómeno Javier Milei no termina de cuajar en la figura de los militantes del movimiento Ahora Patria, antes aliados del kirchnerismo junto a Emiliano Estrada.

En las elecciones de 2023, el espacio había arrasado con 461.685 votos, más del 56 por ciento del padrón, y se proclamaba como la nueva hegemonía política en la provincia. Pero en 2025, los números fueron un baño de realidad: 284.809 sufragios en senadores (38 por ciento) y 245.050 en diputados nacionales (32 por ciento).

El retroceso fue de 176.876 y 216.635 votos, respectivamente. Los guarismos hablan por sí solos: el electorado salteño, que hace dos años se volcó en masa a las urnas con la promesa de “dinamitar la casta”, hoy parece haber apagado la mecha.

La debacle libertaria tiene causas concretas. El desgaste del olmedismo, el descrédito de sus dirigentes y el costo del ajuste nacional se combinaron en un cóctel fatal.

El discurso antisistema se volvió rutina, y la “nueva política” mostró las mismas mañas de siempre: denuncias por irregularidades financieras, internas de pasillo y una gestión legislativa ausente. Ni Olmedo, con su retórica de outsider reciclado, ni Orozco, con su fachada de renovación, lograron sostener la expectativa que alguna vez generaron.

Mientras tanto, sus representantes en el Congreso acompañaron sin matices los recortes impulsados por la Casa Rosada. Emilia Orozco, Julio Moreno y Carlos Zapata votaron en favor de medidas que afectaron jubilaciones, programas de discapacidad y salarios estatales. La prédica del “cambio verdadero” terminó alineada con la tijera del ajuste.

El resultado fue un voto que mutó en castigo. En Salta, el voto en blanco se convirtió en la tercera fuerza con 82.812 sufragios, un dato que ilustra la magnitud del desencanto. En 2023, el apoyo a Milei fue un grito de esperanza; en 2025, se transformó en un gesto de advertencia. El electorado mantiene simpatía por el presidente, pero ya no deposita confianza ciega en sus emisarios provinciales.

Con apenas el 38 por ciento y el 32 por ciento en las principales categorías, LLA retuvo presencia institucional pero perdió el magnetismo que la había consagrado. El aparato olmedista, sostenido por el eco del liderazgo nacional, mostró su límite: sin territorio, sin gestión y sin narrativa nueva, el espacio se enfrenta a su propio techo político.

Lo que en 2023 parecía un movimiento imparable terminó evidenciando su fragilidad estructural. El voto de confianza fue, en realidad, un préstamo a plazo fijo. Y los resultados de 2025 demostraron que Salta empezó a cobrar los intereses vencidos.

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