Política
Complicado panorama para el ministro

Mientras piensa en su candidatura, Cornejo suma otra muerte con notas mafiosas

Abel Cornejo solamente aparece en público para afirmar o desmentir su candidatura a diputado para el 2023.

Aunque hace una semana enfatizó que su mente estaba cien por cien dispuesta para terminar la gestión de la mejor manera y no en los comicios del año que viene, Abel Cornejo había adelantado días antes que su intención es llegar a la Cámara de Diputados de Salta, desde donde podría luchar por mejores condiciones de vida para los salteños. Lamentablemente, mientras el foco de él y su segunda al mando, Frida Fonseca, sigue en luchar por un cargo electivo el año que viene, en la provincia se siguen suscitando hechos de violencia sin precedentes, y que ponen en alerta a la sociedad por la crueldad con la que son llevados a cabo.

El fin de semana hubo un caso que conmocionó y alertó a todos. Una camioneta fue abandonada en un barrio de la periferia con un cadáver en su interior. La Ford Ecosport tenía en su interior el cuerpo de un reconocido puntero político que supo trabajar con el intendente de Vaqueros, Daniel Moreno; el ex diputado Mario Moreno; y el actual legislador provincial David Leiva. Rápidamente la versión de un asesinato en ocasión de robo se diluyó. Entró en el tapete de discusión algo aún más complejo, aunque sin fundamentos fuertes durante el fin de semana.

Con la llegada de los días hábiles, el panorama giró repentinamente. Lo que pudo haber quedado en un hecho relacionado a un ajuste de cuentas, destapó ribetes cuasi mafiosos que involucrarían a un altísimo funcionario que supo desempeñarse, hasta hace unas semanas atrás, en el cargo que hoy ocupa Fonseca en el Ministerio de Seguridad y Justicia.

La visita que realizó el fallecido Monges al bautizado "sicario más peligroso de Salta", un hombre apodado "Cabezón" de apellido Díaz y quien era intensamente buscado meses atrás por asesinar personas a cambio de sumas cercanas a los 80 mil dólares norteamericanos, despertó todas las alarmas. El sujeto se hizo pasar por abogado (título que no poseía en sus vitrinas) y por asesor de la cartera conducida por Cornejo. Fue en el mes de junio y la situación, al día de hoy, es inexplicable. El sicario en cuestión fue capturado por Interpol y debía estar incomunicado. La autorización directa llegó desde la Secretaría de Seguridad, dirigida por Benjamín Cruz hasta ese entonces.

Ni el intendente vaquereño, ni el diputado cumbiero emitieron palabras al respecto. El único que habló al respecto, y brevemente, fue Mario Moreno, diputado (mandato cumplido), quien consideró a Monges no solamente un compañero de trabajo, que colaboró en la campaña que lo depósito a él en 2017 en la Cámara Baja local, sino un amigo que estaba vinculado a la política. Obviamente, negó cualquier conocimiento de que el fallecido haya estado envuelto con el narcotráfico o el crimen organizado, lo cual resulta obvio ya que, de confesar que sabía algo, el hecho de que haya sido funcionario y no lo denunció lo convierte en un delincuente.

Quien no dio explicación alguna fue Abel Cornejo, que solamente aparece en público para afirmar o desmentir su candidatura a diputado para el 2023. Llamativamente, durante su gestión, se intentaron tapar muchos casos, desviando la información del foco real. Por ejemplo, a algunos femicidios los relacionaron con el tráfico de drogas, casos de gatillo fácil fueron “dibujados” como defensa propia, o muertes por inseguridad que terminaron en muchos titulares como “dramas familiares”.

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