Aún sigue sorprendiendo en las filas del Gobierno provincial, y en el periodismo en sí, la sorpresiva renuncia de la novia de Pablo Outes a un cargo que le había sido obsequiado por el gobernador hace menos de un mes.
La ex asistente del “Loro” en la Cooperadora Asistencial de la Capital, antes de que este organismo desapareciera, ya había participado en reuniones con funcionarios nacionales y hasta se rumoreó que estaba “al poder” del Ministerio de Desarrollo Social. Actualmente, a menos de un mes de su renuncia al Concejo Deliberante, su destino es incierto, aunque aquí nadie queda afuera.
Marianela Pérez Gine se alejó del cargo como concejal por la Ciudad de Salta que había conseguido en agosto del 2021 a fines del mes de enero pasado. Pocas horas estuvo como partícipe tras haber llegado acompañando a Guillermo Kripper como candidata del Partido Identidad Salteña y haber protagonizado algún desencuentro con sus compañeros de espacio político.
El 4 de febrero pasado, fue designada mediante Desición Administrativa 92/22 como “Coordinadora General (Fuera de Escalafón), dependiente del Ministerio de Desarrollo Social” a cargo de la radical asumida a fines del año pasado, Silvina Vargas. Dicho instrumento legal, publicado en el Boletín Oficial, le daba a Pérez el segundo grado de importancia dentro de la cartera que fue conducida por 2 años por Verónica Figueroa.
Se habló mucho sobre el desembarco de la mujer en el cargo de coordinadora. La versión más fuerte es que iba a ser ella, realmente, quien manejara los hilos de uno de los ministerios provinciales con más tarea, sobre todo en esta época del año.
Emulando tal vez la doctrina peronista que triunfó en las urnas en 1973 cuando anunciaban a Héctor Cámpora al gobierno y a Juan Domingo Perón al poder, todos pensaron que Pérez Gine sería realmente la persona de confianza de las altas esferas del Gobierno en Desarrollo Social. Al menos eso aparentaron con su participación en reuniones en Buenos Aires junto al máximo mandatario provincial y funcionarios de Presidencia de la Nación.
Pero, al parecer, las diferencias entre ambas mujeres habrían hecho que la situación sea insostenible y Pérez Gine habría tomado la decisión de alejarse de forma indeclinable al cargo recientemente asumido. Desde el entorno de la ministra Vargas aseguran que la funcionaria es “difícil de tratar” y que muy pocas veces se la ve por las oficinas.
Llamativo comentario teniendo en cuenta que tampoco se la ve mucho por zonas donde debería estar realizando trabajo de territorio, como las comunidades originarias del norte provincial que fueron afectadas por la crecida del río Pilcomayo, donde hace pocos días fue por un par de minutos a un encuentro en donde participaron legisladores y funcionarios provinciales y nacionales, y donde ella fue la única que utilizó un bien tan preciado del estado como el helicóptero de la provincia, para no ensuciarse los zapatos ni estresarse con el mal estado de los caminos.
Vargas, en aproximadamente dos meses, ya implementó la máxima doctrina que tiene la Unión Cívica Radical: Dividir. Acá no importan los resultados ni el bienestar de la gente, los egos pueden más y algunos allegados se animaron a decir que la ex senadora de la UCR puso como condición para seguir que se la saquen a “la Pérez” de encima. No sería descabellado, los radicales no se quieren ni ellos mismos, y ya sabemos qué pasó en los últimos tiempos cada vez que alguno llegó a ocupar algún cargo ejecutivo.








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