Política
Doble casaca y discurso

Leiva festejó el proyecto que condena a concejales en La Bombonera

La pregunta que todos se hacen es ¿cómo consiguió David Leiva una entrada para La Bombonera sabiendo que es un privilegio para pocos si es que no se hacen negocios con la mafia de la barrabrava?

Doble casaca y doble discurso. Mientras en Salta habla, de vez en cuando, de la pobreza, lo difícil que está la situación y pregona por la austeridad en tiempos complejos; disfruta de los placeres de la vida con gustos que no cualquiera puede darse, al menos que sea legislador, obvio. Resulta ser que el pasado domingo, y aprovechando las largas vacaciones que tiene ante la inactividad legislativa por los feriados del Milagro salteño, el cantante tropical y diputado provincial David Leiva, decidió asistir al superclásico del fútbol argentino disputado el último domingo en cancha del Club Atlético Boca Juniors.

Es sabido que, para entrar al Alberto J. Armando, nombre real del estadio bautizado como La Bombonera, uno debe ser socio y tener ciertos contactos para ganarles a los porteños que acaparan todo. Eso en el mejor de los casos, porque sino, debe "tranzar" con la barra de Boca, el popular Jugador Número 12, para ligar algo de la reventa o las entradas que manejan estos delincuentes enquistados en la institución y que se disfrazan de hinchas para currar con los distintos negocios potables. Por este motivo surge una pregunta que no le quita el sueño a ninguno, pero sí genera una inquietud: ¿Cómo consiguió la entrada?

Dejando eso de lado, y obviando que al igual que muchos salteños es hincha de dos colores ya que es confeso fanático de Juventud Antoniana y del Xeneize, es bueno reflexionar sobre a quiénes ponen los salteños como sus representantes. En una provincia sumida en la pobreza, donde los aumentos suelen devorarse los salarios de los trabajadores, y donde los únicos que viven cómodamente son los pertenecientes a la clase política, resulta chocante ver cómo los legisladores suelen ostentar vidas plagadas de lujos, y después hablan de la necesidad de la gente.

Si bien Leiva no es un claro referente de los sectores populares, ni mucho menos un estandarte en la lucha por la reivindicación de derechos, sí es un representante del pueblo y con este tipo de actos, alejado de la realidad que padecen miles de salteños día a día, sin respuestas por parte de funcionarios e ignorados en sus necesidades por parte de concejales, diputados y senadores que solo legislan para beneficiarse ellos mismos; solo demuestra el interés por cuidar sus propios bolsillos y enquistarse lo más posible en la vapuleada "teta del Estado".

Algunos allegados al moreno cantante aseguran que la visita al estadio de Boca fue un premio otorgado por la máxima autoridad financiera de la Cámara de Diputados, Gastón Galíndez, a modo de premio por meter por la ventana, entre gallos y medianoches, el proyecto que busca modificar la cantidad de años que tendrán de mandato los 343 ediles salteños que ingresarán en las próximas elecciones, de los cuales una mitad, la más votada, tendrá cuatro años de vigencia y, los menos, solo dos.

La culpa no es del chancho, dicen. Y cuando los "chanchos" tribuneros se juntan con plata del pueblo, la culpa es, definitivamente, de quien les da de comer. Es decir, cada uno de los salteños, muchos de los cuales cobran en un año, lo que estos personajes perciben en solo un mes.

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