Panorama Político Salteño
Caos

La mentira tiene las patas cortas: Gustavo Sáenz

Las noticias reforzaron lo que de a poco comienza a ser el norte del mandato del gobernador Gustavo Sáenz, decir una cosa y hacer otra. (Dibujo: NOVA)

Durante esta semana, cuatro o cinco noticias reforzaron lo que de a poco comienza a ser el norte del mandato del gobernador Gustavo Sáenz, decir una cosa y hacer otra.

Las multas, para los giles

Multas onerosas, operativos de seguridad y controles policiales. Las herramientas de Gustavo Sáenz para mantener a raya a los salteños, que ya no soportan más y quieren salir de joda, cueste lo que cueste. En los últimos 30 días, el discurso oficial bordea la mano dura. Multas carísimas por no llevar un barbijo, o no respetar los horarios de circulación, hechos “policiales” de los cuales jactarse en esa caterva de medios adictos a la pauta oficial que les publican hasta los horóscopos que les piden.

La contradicción vino de la mano de un campeón. Y es que el grandioso Kevin Benavidez ganó el Dakar, y no solo Saénz no pudo aguantar la pulsión populista que lo mueve, sino que además del vergonzoso y multitudinario acto de recibimiento para la foto, el viernes 29 de enero, comenzaron a trascender imágenes de video de lo que fue una fiesta privada de Kevin para festejar su logro. Cantó el Polaco, quien vino especialmente para el evento, y se habla de la presencia de varios políticos y funcionarios extasiados y perdidos en el medio de una multitud transpirada y amontonada que nos remonta a esas fiestas masivas de fin de año que se organizaban antes del maldito virus, en fin, las leyes y sanciones son para los pobres. Pulleiro se encarga de proteger a ricos y funcionarios. Justicia e igualdad, otra mentira de Sáenz.

La Salta del trabajo (esclavo)

Y para muestra sobra un botón, asegura el popular dicho… y es que en las últimas dos semanas pudimos ser testigos del verdadero plan de Gustavo Sáenz y su corte. Atrás quedaron las consignas de justicia social para las y los salteños. Trabajo digno, un sueldo que alcance para acabar con el hambre y leyes laborales para terminar con la explotación que impera en una de las provincias con mayor índice de trabajo en negro del país.

Esta vez fue el Estado -sí, el mismísimo gobernador- quien abusó descaradamente de los trabajadores. La mano que mece la cuna pertenece a Nicolás Demitrópulos, quien, en conjunto con la ministra de Desarrollo Social, Verónica Figueroa, vulneraron los derechos de cientos de personas que se desempeñan en los dispositivos de primera infancia y vejez de la provincia.

Los trabajadores, que en su mayoría subsistieron durante el 2020 con un sueldo de 14.000 pesos (una real miseria), fueron obligados, mediante chicanas y amenazas, a abandonar sus contratos para pasar a la categoría de autónomos. Digamos, Sáenz, los obliga a monotributar, con un sueldo de 28.000 pesos. Dicha cifra, al pagar los impuestos nacionales y provinciales, más los honorarios de un contador, se reduce a unos magros 22.000 pesos.

En síntesis, la provincia les paga un sueldo que está por debajo de la línea de la indigencia, a la vez que les robó uno de sus derechos más íntimos, la dignidad. Los trabajadores recibieron un mensaje: “el que no firme el nuevo contrato, no cobra”. Perdieron la antigüedad -algunos con doce años o más de servicio- y toda posibilidad de tener una vida digna. Gustavo Sáenz otra vez mintió, adiós promesas de campaña, adiós derechos y adiós a esa salta para los salteños. Si no le gustan mis principios, tengo otros.

La pandemia, ahí… solita

Los anuncios sobre campañas de vacunación fueron monumentales. Actos aquí, actos allá y ministros, secretarios y toda una lista de figuretis con necesidad de enriquecerse a costa del Estado movilizados para aplaudir y defender lo indefendible. El manejo de la pandemia fue, en Salta, de los peores del país. En realidad, no fue un manejo sino un desmanejo.

La esperanza y dependencia en una vacuna cuyos resultados son aún inciertos, fue exagerada. No solo porque la gente creyó el mito, sino porque al día de hoy, y tras un mes de campaña de vacunación, solo fueron inmunizados el 0.22 por ciento de los salteños. Si el señor Gobernador Gustavo Sáenz es capaz de mantener el promedio, a fin de año podrá jactarse de haber vacunado al 2.26 por ciento de los salteños. Un logro enorme, pero al revés. Una mentira.

La educación, un mito

A un mes del prometido inicio de clases presenciales, ya se habla de clases semi presenciales. Y en algunos ámbitos, directamente se dice que no habrá clases presenciales. No es un juego de palabras, es una realidad.

Además del desastroso Estado edilicio de los establecimientos educativos provinciales, producto del total abandono por parte del ministro Matías Cánepa y su equipo, nuevamente la estrategia de paritarias seguida por Gustavo Sáenz, es la misma que la del año anterior. Solo se conversa con los gremios.

Pero pasa que los docentes autoconvocados son mayoría, y además nacieron durante el combate, o sea que no conocen otro método para defenderse. La realidad los moldeó así. Tanto en capital como en el interior de la provincia ya iniciaron las asambleas y la decisión de momento es unánime: no habrá inicio de clases ¿por qué? Porque las condiciones no están dadas. La oferta salarial será baja, las escuelas están destruidas y un alto porcentaje de docentes y directivos está dentro de lo que se denomina grupos de riesgo. Cánepa tuvo un año para prevenir todo esto y no hizo nada.

Saénz otra vez, mintió. Sus lacrimógenos discursos sobre su madre docente y el esfuerzo que hacía para llevar una casa adelante ¿a dónde quedaron? En el baúl de los recuerdos, junto a tantas otras promesas. Una farsa con nariz larga, un mito, Gustavo Sáenz.

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