Panorama Político Salteño
General Martín Miguel de Güemes

Hicieron al Gaucho Patriota indignar

Políticos y distintos dirigentes provinciales y nacionales se cuelgan del poncho del procer. (Dibujo Nova)

El Bicentenario del Paso a la Inmortalidad del General Martín Miguel de Güemes en Salta no pasó desapercibido. Pero eso no significa que vaya a ser recordado, precisamente, por algunos eventos relativamente buenos, sino por todo lo contrario. En nombre del Héroe Gaucho, muchos se colgaron el poncho en los hombros y mal puestos, otros se tomaron atribuciones y alguno que otro decidió abandonar el barco antes de que lo manden a la guillotina.

Hace mucho tiempo que se venía preparando. Es más, las elecciones del 2019 tenían como en segundo plano una intención de ser partícipes de esta fecha histórica. Y no es para menos, se cumplían 200 años del prócer y héroe más importante en la historia de la provincia. Esa Salta marcada a fuego por la época de la Independencia que tuvo a un caudillo de acá, de estas tierras, como uno de los máximos exponentes de aquella conquista de la ansiada libertad.

Lamentablemente, debido a la pandemia y el segundo pico de contagios por coronavirus que azota la provincia, el festejo-celebración-homenaje que se venía planeando desde hace varias gestiones gubernamentales atrás se vio truncado. O al menos eso es lo que quisieron instalar algunos que hoy se encuentran envueltos en un escándalo que terminó crucificándolos en una cruz (valga la redundancia) tan grande como la que se ubica en Paseo Güemes 50.

Pero lo que realmente opacó todo lo mucho o poco que se había planeado fue, lamentablemente, la visita del presidente de la Nación, Alberto Fernández, quien arribó a Salta el 16 por la noche para participar de las distintas ceremonias, entre ellas la tradicional e histórica Guardia Bajo las Estrellas. La visita presidencial, lejos de traer prestigio o serenidad a un pueblo que de por sí es bastante olvidado por la centralización que existe en CABA, solo ocasionó más divisiones y esto fue aprovechado por opositores, oficialistas, gauchos, “cholos y pobres”, clases baja, media y alta, del campo y de la ciudad, en definitiva, por muchos. Y obvio los políticos no querían quedarse afuera del bochorno.

Entre los que se colgaron de la llegada del presidente para hacer política sin importar los 200 años del fallecimiento de Güemes fueron varios. En esta ocasión relacionados al amarillismo del PRO estuvieron Martín Grande y Virginia Cornejo, ambos diputados nacionales por Salta; Andrés Suriani con su pañuelo celeste anti-aborto. Unos supuestos neutrales que realmente parecen una mutación de los primeros, hoy se hacen llamar “Libertarios” y ahora se les dio por copar las calles bajo cualquier excusa convocante. Esto trajo cola. Mientras decenas de antifernandistas copaban la avenida que se encuentra a dos cuadras de donde se erige el Monumento a Martín Miguel de Güemes, otro grupo también numeroso pudo acceder a una zona que estaba vedada hasta para los propios vecinos del lugar, huéspedes de un hotel cinco estrellas o hasta de la misma prensa.

Allí comenzaron los escándalos que, horas más tarde ya durante la jornada del jueves 17, terminaría con un anuncio de renuncia y un “tira y afloje” entre provincia y Nación. Para nadie es sorpresa a los dirigentes del Frente de Todos (kirchnerismo traducido al español) les encanta subirse el ego mostrando en redes sociales que son queridos y amados por el pueblo. Pero lo que si sorprendió esta vez es la facilidad que tuvieron distintas organizaciones políticas como Libres del Sur, Kolina o el Movimiento Evita entre otros para ingresar al predio. Desde el Ministerio de Seguridad salteño aseguraron que quien autorizó la entrada a militantes fue Presidencia de la Nación, desde Buenos Aires aseguran lo contrario.

Lo cierto es que en el medio quedaron los fortines gauchos, miles y miles de gauchos de Güemes que quedaron sin la posibilidad de homenajear como hubieran querido a su máximo exponente. Afuera quedó el pueblo, ese que lleva realmente a Güemes en la sangre. Quedó la sensación de que la política se robó al Héroe Nacional, que tapó todo. Nuevamente los protagonistas fueron aquellos que muy dudosamente quedarán en la historia grande de la patria. “Así corre aquel pueblo arrogante” reza el himno al general; pero en Salta se quedaron muchos a sus pies mientras el pueblo estuvo atrás de las vallas.

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