Gonzalo Guzmán Coraita odia a la Provincia: de mear en la calle a boicotear el turismo
El título es fuerte, si, pero muy real. Nadie lo conoce, pero es senador nacional y, peor aun, el responsable de “la mayoría” que está destruyendo la Carta Orgánica Municipal. El escándalo propiciado desde el olmedismo esta semana respecto del turismo nos obliga a repensar si los responsables de la planificación de los próximos 20 años de una ciudad como Salta capital están a la altura. Y la respuesta será no, veamos porqué.
Más allá de todo lo que es necesario pensar de cara al futuro, es innegable que el turismo es la principal industria de “La Linda”, como se la conoce a Salta capital. El viernes pasado, sin consultar a los actores de la industria, sus necesidades, a los vecinos, y lo que es peor, sin pasar por ningún especialista que coopere para potenciar el regalo que Dios y la naturaleza nos han dado con estas tierras, la bancada de constituyentes libertarios, modificó y votó en mayoría la ausencia de planificación coordinada desde el estado para fomentar y maximizar el turismo. Suena complejo de entender, pero es más o menos lo mismo que cerrar hospitales o escuelas: “Si usted quiere curarse, cúrese usted mismo o muera”.
Al consultar a los empresarios y referentes del sector, la respuesta fue unánime: “será imposible mantener políticas que beneficien al turismo. Se corre el riesgo de dilapidar años de inversión, perdiendo incluso más de 50 mil fuentes laborales”.
Suena fuerte, y algunos creerán que es exagerado. Sin embargo, museos, paseos turísticos, ferias urbanas de artesanías, la creación de ámbitos que posibiliten la llegada de congresos profesionales y ferias empresariales, los controles sanitarios, seguridad y tantas otras cosas más, no pueden ser dinamizadas desde el sector privado. A esto, los convencionales constituyentes libertarios votaron en contra y el responsable es la principal cara visible: Guzmán Coraita.
¿Por qué hicieron esto? La respuesta es compleja. Lo primero es pensar en fines electorales, lo segundo en malas intenciones personales y lo tercero, en una simple y sencilla brutez con una alta carga de resentimiento: odio a los salteños y odio a Salta.
¿Quién es Gonzalo Guzmán Coraita?
Es necesario recordar el nombre. Abogado, de escasa participación en el sector privado, es un histórico “contenido” de la Cámara de Diputados de la provicnia de Salta. Siempre deseoso de resaltar, pero sin nada para mostrar, Guzmán Coraita supo pasar dos décadas bajo el ala protectora de Carlos Zapata y Alfredo Olmedo, lugar en el que encontró el refugio que le fue negado en cuanto espacio ideológico intentó compartir. A nadie nunca le cayó bien Gonzalo, porque entre otras cosas, ya lo sabemos: “barba candado”.
Sin embargo, hábil, y aprovechando el tiempo libre que le dejaban sus laxas actividades remuneradas en Diputados, Guzmán Coraita desarrolló una faceta mediática: propietario de una web de dudosa procedencia mediante la cual se podría facturar extorsivamente con información engañosa y también logró que un colegio profesional le pagara minutos de televisión con el fin de auto publicitarse en TV con fines electorales.
Sin carisma, ideas ni capacidad, la posibilidad de Gonzalo Guzmán Coraita de ganar algún tipo de elección era nula. Pero lamentablemente para Salta, llegó Milei y todo pasó demasiado de pronto.
Debajo del paraguas del presidente, varios nefastos pasaron silbando bajito, Coraita entre ellos. Hoy, Guzmán Coraita ya no le representa un gasto a los salteños, sinó a los argentinos en general, ya que colado en el remolino electoral logró un lugar en el Senado de la Nación, pero además, también logró lo propio como Convencional Constituyente por el Departamento de la Capital.
Hace escasos diez años, Gonzalo Guzmán Coraita había logrado sus quince minutos de fama, pero no por un éxito, sino por algo vergonzoso a la vez que escandaloso. Guzmán Coraita fue registrado en un patético estado de ebriedad orinando en los espacios públicos. Al parecer, y esto fue televisado en todo el pais, al muchacho le gustaba exhibirse públicamente meando en la calle. Un completo asco.
Pero la gente tiene mala memoria, y aunque un video e innumerables capturas así lo testifican, Guzmán Coraita tuvo la suerte de que nadie se lo recuerde a la población.
Voraz, además, Gonzalo Guzmán Coraita fue señalado hace apenas un par de meses como ideólogo y responsable de la ocupación de una de las señales de radio más famosas y escuchadas de la ciudad, hablamos de FM La Estación. La misma, cuya frecuencia le fue birlada a sus propietarios durante el kirchnerismo, se encontraba protegida por un amparo. Pero según trascendió, la hermana de Guzmán Coraita, y siempre bajo el amparo de la política, intentó junto a la beneficiaria de Alberto Fernández, pisar la frecuencia. La fiel audiencia de la conocida FM se encargó de detener la voracidad del senador ¿Sin embargo, quien lo detiene en el concejo?
Con este mismo ánimo, Gonzalo Guzmán Coraita se encuentra metiéndole manos a los próximos 20 o 30 años de Salta capital. No hay ideología, no hay problemas partidarios y lo que es peor aún, tampoco hay buenas ideas. Solo parece haber bruteza y desconocimiento, revancha y odio. Nadie le hizo nada, pero Guzmán Coraita se está cargando 50 mil fuentes de trabajo y eso no puede pasar así nomás, el futuro de Salta está en juego.








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