Política
Situación general

Funcionarios positivos, balances negativos

Funcionarios positivos, balances negativos.

Se termina un nuevo año, el segundo de gran parte del gabinete provincial, y como es costumbre suelen dar algún resumen de lo que fueron estos últimos 12 meses en las carteras que dirigen. A pesar de algunos posibles aciertos, la verdad indica que mucho se falló en cuanto a las distintas funciones que debieron cumplir. Los escándalos, las polémicas y los errores más criticables de las personas de confianza del Gobernador.

Este año hubo sorpresas. A la salida prematura de Josefina Medrano allá por septiembre del 2020 en el Ministerio de Salud, se le sumó en la segunda mitad del año saliente el apartamiento de Matías Posadas, Juan Manuel Pulleiro y Verónica Figueroa; hablando de funcionarios de primera línea, claro. El primero de ellos humillado tras una nueva derrota electoral, el segundo tras una ola de hechos delictivos que pusieron a Salta en los primeros planos de delincuencia a nivel nacional, y la tercera por el bajo presupuesto que le destinarían para el año entrante.

Educación: Uno de las áreas que más dolores le trajo al Gobernador este año, y que promete ser una jaqueca para el próximo, es la que dirige Matías Cánepa. Monseñor, como lo llaman, solamente aparece en algún que otro acto oficial y luego se resguarda en la seguridad de su casa en la localidad de San Lorenzo. Durante más de un mes tuvo a la docencia provincial acampando en Plaza 9 de Julio y tuvieron que interceder otros colegas suyos para que diera el brazo a torcer. A esto se le sumó la presión de los gremios que trabajaron en 2019 para que llegara a ser diputado provincial, ya que tenían la promesa de que al asumir como ministro, éste no hablaría con autoconvocados, lo que terminó sucediendo. En el medio, las denuncias por acoso y abuso en escuelas y colegios de la provincia, hechos por los que nunca quiso dar la cara y mandó “al muere” a su segunda al mando en ese entonces, Celeste Dib, quien terminó inmolándose por un Cánepa que poco hizo por retenerla o contenerla cuando la mandaron a su casa a fines de noviembre. Las escuelas en mal estado, y la baja calidad de educación atravesada por la pandemia, profundizan las dudas de por qué se sigue sosteniendo en el cargo a pesar de tantos desaciertos. Y bueno, primo de…

Salud: Claramente es del que más se habló en este año, al igual que en anterior. Juan José Esteban llegó en septiembre del 2020 para transparentar y devolverle a la gente la confianza en el Gobierno de turno. Fue catalogado como un héroe, prácticamente, en medio de la pandemia que empezaba a cobrarse las primeras vidas a causa del coronavirus. Iniciando el 2021, se vio envuelto en varias polémicas. La primera de ellas fue el nombramiento “a dedo” de su hija, odontóloga, en un cargo que muchas personas deben aguardar durante años para poder conseguir, como lo es formar parte de una planta transitoria en el Estado. Aquí el héroe se transformó en villano tras asegurar que él solicitó ese nombramiento a cambio de asumir. A los pocos días, un escándalo nacional se replicaba en la provincia y, casualmente, en su área. Los vacunados VIP empezaron a salir de a poco. Primero en Tartagal donde removieron al director del hospital local, única víctima de la “justicia” ya que muchos funcionarios, legisladores, familiares, amigos y parejas de éstos habían accedido a las dosis de vacunas contra el covid que llegaban a la provincia a cuentagotas, y destinadas para los miles comprendidos en los grupos de riesgo que debían esperar meses por estos avivados. Tras eso, la segunda ola volvió a golpear a los salteños, aunque parecía haber encontrado un sistema sanitario más preparado. Tal vez en este mes de diciembre se le complicó un poco más con el colapso causado por las nuevas variantes, el descontrol y las medidas adoptadas tempranamente como la opción de no usar barbijos en ciertos lugares o los aforos en distintas actividades.

Seguridad: Con una importante falta de recursos, la seguridad en la provincia era seguro que sufra distintos embates. Los índices de siniestralidad vial se dispararon por los aires y no hay políticas que se hayan implementado por parte de un “Magister” a cargo del área de Seguridad Vial. Defensa Civil tiene poco y nada para contar ya que, además de brindar el clima por Twitter o mencionar el estado de algunas rutas importantes, no hizo mucho. Ni ahora que se desbordó el Pilcomayo, siquiera. El eje central de ésta área, la Policía, sufrió el cambio de toda la cúpula, incluyendo al jefe, lo que implica que los últimos máximos referentes de la fuerza, solamente duraron en el cargo un año. Norma Morales dejó el barco y nos enchufaron a Ibarra, quien no será sordomudo pero poco y nada habló en estos 12 meses. La delincuencia aumentó, las cárceles no dan abasto, no hay móviles policiales y encima lo mantienen a Benjamín Cruz que pasó de plantar arbolitos en la Muni, a ser hasta miembro del COE. La mayor parte de estos puntos negativos, son obra de Pulleiro; habrá que esperar un poquito más para evaluar a Cornejo quien, de los helicópteros que prometió, solo tiene una maqueta hasta ahora.

Desarrollo Social. Otras de las áreas que atravesó turbulencias internas. Con un Villamayor al acecho del cargo de Verónica Figueroa, ésta terminó por irse indignada ante el bajo monto que pretendían darle a su cartera. El mayor malestar para estos funcionarios, se lo causan las comunidades olvidadas del norte provincial. Allí donde, a pesar de los “esfuerzos”, se siguen vulnerando derechos y muriendo personas, entre ellos niños, por desnutrición y deshidratación. Con la reciente incorporación de una radical como Silvina Vargas, no se descarta que ésta salga en alguna chalana despavorida ante lo que le toque atravesar estos meses en la época estival. Igual, bastante lenteja estuvo la visita de la flamante funcionaria a las comunidades afectadas por el desborde del Pilcomayo. Adelante radicales, a poner primera.

Gobierno: Aquí tenemos a nuestro querido “Pino”. Ricardo Villada pasó por el covid y retaba a los salteños que no se hacían internar ante el avance del virus. Eso, claro, desde una cómoda habitación en la clínica Altos de Salta, que más que un sanatorio parece una sucursal del Alejandro I. Fiel a su estilo, protagonizó infinidad de polémicas al desmentir informaciones que después terminaban siendo ciertas. Es más, es el funcionario menos creíble de la gestión actual. Por ese motivo lo sacaron de los anuncios oficiales y conferencias porque su palabra vale nada. Sin ir más lejos, el último papelón de este funcionario ocurrió pocos días atrás cuando aseguraba y ponía las manos en el fuego porque la salida de Figueroa no estaba relacionada con el presupuesto, algo que la misma ex ministra aclaró minutos más tarde, dejando en ridículo al hombre que, si se preguntan el por qué de su apodo, es porque en mentiras ya es más que Pinocho.

Turismo: De Mario Peña poco y nada se puede hablar. Es más, hasta su padre de nombre idéntico es más rentable que el joven hotelero que tuvo un año medianamente tranquilo con la reapertura de fronteras y la llegada de visitantes de todas partes del país y el mundo. Tal vez lo más resonante fue el abandono sufrido en Deportes, área a su cargo, ya que el ex funcionario de esa área, Marcelo Córdova, prefirió pasar su tiempo jugando al “Bear Grylls salteño” en el norte; y quien lo seguía dejó todo para dedicarse a su campaña como concejal, cargo que asumió recientemente. Ante la incógnita de a quién enchufarle un área sin gestión, apareció el magnate de los bingos y presidente de la Liga Salteña De Fútbol, Sergio Chibán, quien lleva desaparecido algunas semanas tras las negociaciones frustradas para que ascienda Gimnasia y Tiro, pulseada que perdió con Capitanich.

Infraestructura y Producción: A estos dos decidimos ponerlos juntos porque, más allá de favorecer con leyes a las empresas mineras que se instalaron en Salta y aparecer ante las cámaras con el poncho salteño en su hombro, o de entregar alguna que otra vivienda en una provincia sumida en la pobreza y crisis habitacional, a Camacho y De Los Ríos no se les conoce mucho más. El primero incluso estuvo a un paso de irse hacia la Municipalidad dado su estrecho vínculo con el romerismo. El segundo, hombre del PRO antiguo de la provincia, solo sabe salir ante las cámaras con un poncho en su hombro, porque de dar declaraciones ni hablemos, o ni habla, mejor dicho.

Economía: Roberto Dib Ashur, el gran ahorrador. Así lo supimos nombrar tiempo atrás. Es EL responsable de mucho de lo que pasa en Salta. Por sus manos pasan las finanzas de una provincia empobrecida. Por su culpa es que Salta no cuenta con móviles policiales, ambulancias, obras de gran envergadura, insumos en hospitales, chalecos en la policía. Por su falta de gestión las escuelas y centros de salud se caen a pedazos en muchas partes del interior y los vecinos de distintas localidades permanecen aislados por la falta de caminos en buen estado. Salta no es pobre, sino que gente como Dib Ashur administran mal los recursos y hoy tenemos prioridades como instalar un trencito eléctrico o una calesita en un parque familiar, antes que contener la crisis que viven los wichís año a año en el norte olvidado. Por prioridades como traer a Los Pumas en julio del 2022 es que se olvidan que hay miles de salteños esperando una vivienda o un terreno para construir sus casas y dejar de vivir de prestados. Por invertir en hacerles rutas a las mineras que poco y nada dejan a la provincia, se olvidan de poblaciones como Olacapato que sufrió el desborde de un río y estuvieron varios días incomunicados, con casas destruidas, con barro hasta las rodillas. Sin dudas el sucesor de Carlos Parodi, Fernando Yarade y Emiliano Estrada sigue con la lógica urtubeycista de la que proviene, con mucho circo y poco pan.

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