Política
¿En las buenas y en las malas no era?

En el abandono: dejó de ser diputado y lo dejó su pareja

Mario Moreno, hermano mellizo del todavía intendente de Vaqueros, transita la mitad del año sin alguien que le ladre por las noches.

Mario Moreno, hermano mellizo del todavía intendente de Vaqueros, transita la mitad del año sin alguien que le ladre por las noches. Acostumbrado a la opulenta vida que le proporcionó por muchos años la política, tuvo que volverse austero de la noche a la mañana tras las elecciones del pasado agosto en donde no sacó ni para la sal. "Contigo, pan y cebolla" supieron decirle muchos años atrás, claramente eso no se cumplió, y ante el descenso económico que le implicó el no poder contar con un sueldo tan ostentoso como el que tuvo hasta diciembre del año pasado, terminó quedando más solo que Daniel Sansone luego de cantarle las cuarenta a Liliana Mazzone.

Inmerso en una profunda crisis existencial, sin escuchar a menudo la famosa frase "el que esté por la negativa sírvase levantar la mano, aprobado" con la que lidió durante los últimos 8 años; el “Melli” pasa sus días sumido en el corazón del Valle de Lerma, entre pesca, tintos y lágrimas sin cafeína. Es que el amor, al igual que su carrera política, se terminó y la periodista Mónica Abilés, decidió dejar de tener un "día de miércoles" constante junto a Moreno y emprendió vuelo de la casa que solían compartir.

Ella pasa fines de semanas recorriendo tiendas de los pocos shoppings que tiene la ciudad de Salta. Junto a la jefa de prensa de los fiscales salteños, y la suegra de Carlos "Uluncha" Saravia; suelen comprar un montón de chucherías, en la mayoría de los casos innecesarias, para calmar el vacío que la periodista siente tras la ruptura amorosa. A lo Wanda Nara, se la vio probándose distintas prendas de vestir, carteras con valores de seis dígitos, y hasta artículos de librería. Café con crema de por medio sin facturitas para no estropear la figura, la conductora de televisión se encuentra abocada a olvidar los años "perdidos" y sacarle el jugo a la tarjeta de crédito.

Por otro lado, el “Melli” se sumerge en las profundidades de los montes de Coronel Moldes, en donde pasa semanas enteras reposando en cabañas de su propiedad a orillas del Dique Cabra Corral. Lancha cargada, carnada en tarro y chaleco color beige; decide compartir con amigos los mejores recuerdos junto a su amada para luego compararla con los distintos peces que suele sacar de forma "deportiva", para luego devolverlos al agua previo "bautismo".

Con un hermano no muy dichoso tampoco en el amor, sobre todo tras la fallida experiencia de Daniel con una jugadora de hockey y emprendedora chocolatera local a quien supo nombrar como ñoqui en el Foro de Intendentes; Mario piensa en repuntar la venta de medias, plantillas y alpargatas en el local familiar de calle Florida donde se lo puede ver más a menudo, acompañado de algún que otro bagre. Lo que no se definió aún es que, si dicho pescado lo obtuvo de una jornada intensa de pesca junto a amigos, o si recurrió a la famosa "billetera mata galán". Malos son che.

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