Política
Gestión pública cero

El abandono libertario: cómo los diputados salteños dan la espalda a la Ruta de la Muerte

La diputada Nacional libertaria por Salta, María Emilia Orozco, brilla por su ausencia. (Dibujo: NOVA)

La Ruta Nacional 34, esa arteria vital para Salta que une el sur con el norte y la frontera, no solo es una vergüenza vial histórica: es un cementerio en manos del Estado. Y con un Gobierno “libertario” que pregona eficiencia y menos Estado, el resultado es inequívoco: más abandono, más muertes y cero gestión real por parte de los representantes salteños.

Un tramo especialmente crítico es el que conecta Metán con Rosario de la Frontera. La calzada está hecha trizas; los baches, tan profundos como trampas, vienen acompañados de banquinas demolidas.

Mientras tanto, los obradores arrancaron y pararon sin aviso —una muestra brutal de abandono—, como denunció el diputado Provincial Gustavo Orozco: “La obra… se interrumpió y se levantaron máquinas. O sea, retroceso total”.

Los intendentes locales ya están al límite. José María Isa, de Metán, no lo dijo con sutileza: “Increíble que estemos transitando por una ruta en este estado”. Lo cierto es que directamente son vidas en riesgo, mientras la infraestructura se desmorona sin que los legisladores nacionales salteños muevan un solo músculo.

Son tres los diputados Nacionales por Salta —María Emilia Orozco, Carlos Zapata y Julio Moreno—, representantes del espacio libertario, y los mismos brillan por su ausencia.

Ni una palabra pública, ni una gestión visible, ni una amenaza formal para acelerar las obras. ¿Por qué? Toda la energía esta puesta en hacer una permanente campaña política, pero los proyectos no llegan y las gestiones para la provincia tampoco.

Orozco, con estilo políticamente impecable en lo nacional, ha hecho de las redes su lugar predilecto y por ahora eso le dio intereses.

Sin ningún proyecto presentado en la Cámara de Diputados, pero con una mejora cualitativa en su guardarropas, la ahora candidata a Senadora Nacional nunca habló del tema, más allá de la crítica al kirchnerismo y lo que todos ya sabemos: la pesada herencia recibida sin que se caiga en cuenta que ya hace dos años hay otro presidente.

Moreno, que llegó el último, se hace notar más por declaraciones polémicas y repudiables que por respuestas concretas al severo drama vial que padece Salta.

La desidia legislativa alcanza niveles inaceptables. Mientras en la Casa Rosada se anuncia la licitación de todo un ramal en el centro del país, acá hay esqueletos de obra que no se mueven y vidas que se apagan.

El gobernador Sáenz ya lo denunció: “Las rutas son rutas de la muerte… invito a que recorramos juntos las rutas del norte argentino, porque desde allá no se las ve, no se las siente ni recorre”.

Poca esperanza queda en un espacio político que, amén de los escándalos de corrupción surgidos en los últimos días, además, hace del unitarismo una clara política de Estado. Salta demanda obras urgentes, hay vidas en riesgo.

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