Política
De mal en peor

El PRO de Salta ya no está junto ni quiere el cambio

Las elecciones del domingo pasado en CABA dejaron en evidencia el estado del partido amarillo. (Dibujo: NOVA)

No somos malos. Las elecciones en cada una de las provincias del país confirman lo que ya todos sabemos: el PRO está en terapia intensiva con pronóstico reservado. Y no hay que ser médicos para darnos cuenta que alguien será el último en apagar la luz.

El domingo CABA confirmó la tendencia. Sin su máximo bastión, poco quedará del primer partido político fundado en Argentina luego del cambio de milenio. Fue una apuesta novedosa, la gestión de Mauricio Macri fue buena, luego llegó el momento de crecer a fuerza de los repetidos fracasos del cristinismo y llegaron a la Presidencia. Que cada uno haga sus propias interpretaciones, finalizando el 2019 los votantes de todo el país no aprobaron el experimento y ganó Alberto Fernández.

El votante de derecha, decepcionado, buscó amor y comprensión en otros brazos y Javier Milei les dio todo lo que pedían y un poco más. De hecho, cada día se encarga de hacerle llegar un ramo de flores a la casa. Para quienes creen en el mercado, Milei es todo lo que proyectaron en Mauricio y ojitos color de cielo nunca les dio.

En Salta, en tanto, la cosa fue más difícil. Al principio todo fue alegría, había que bajar al kirchnerismo sea como sea, pero al momento de mirar hacia adentro, los egos, orgullos e intereses fagocitaron ya hace mucho tiempo el concepto amarillo.

No vamos a aclarar que el PRO estuvo intervenido desde el año 2020. El disparador fue la llegada de un nuevo Gobierno provincial en donde muchos amarillos de la primera hora fueron incluidos en la primera gestión Gustavo Sáenz.

De otro lado, y con mucho descontento, quienes quedaron afuera o eligieron no participar y generar una nueva apuesta con intención de erigirse como “la oposición” a la nueva gestión provincial lo vieron por TV, peleándose por candidaturas insignificantes y hasta complotando contra copartidarios con el fin de ganarse el “apoyo” político del oficialismo en alguna que otra elección.

De tener un poco de decisión en el Concejo Deliberante de Salta capital, a meter un par de diputados en la Cámara baja provincial, a la nada misma.

Y es que en Salta, la oferta libertaria local respira, se mueve y hasta parece surgida del propio riñón de Santiago Caputo. Los de Alfredo Olmedo fueron alineados desde un principio, los que intentaron colarse fueron eyectados, y los colaboracionistas, también. La Libertad Avanza Salta supo hacer lo que el PRO salteño nunca pudo: poner orden y mantener las ideas de Milei intactas. El PRO, al revés, se debatía en una suerte de lucha en el barro entre quienes querían acompañar a Patricia Bullrich, a Mauricio, a Horacio Rodríguez Larreta o darle el toque salteño. Estos últimos, como ya sabemos, los peores… la facción “entreguista” del PRO.

Así las cosas, difícil debe ser el momento por el que pasan José Gauffin y compañía. Inés Liendo, desde lejos, se ríe mientras colabora en el equipo de Milei, en silencio.

¿Qué será de Mauricio Macri? Los datos hablan de jubilación ¿Qué será de los PRO salteños? Los que puedan y se quieran sumar, tal vez puedan comenzar de cero y recibiendo mucho bullying en LLA Salta. Otros, directamente, mandarán un whatsapp que será ignorado. Triste final, también en Salta, lamentablemente.

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