Política
Ultimátum en La Caldera

"Duro el kolla": Sumbay a un paso de ser destituido

Diego Sumbay no quiere hacer la rendición de cuentas en el Municipio, y está a punto de ser destituido por esta actitud.

Concejales de La Caldera lanzaron un ultimátum al alcalde de aquella localidad ante la falta de rendición de cuentas sobre obras que nunca se realizaron en el municipio. En un claro comportamiento que solo busca captar la atención de los vecinos, los ediles advirtieron que, de no responder, accionarían contra el jefe comunal a quien le restan solo meses de gestión. Él, por su parte, prefiere no prestar atención a los pedidos de informes, y menos a la gente que amenaza por estos días con un corte de ruta ante reclamos no solucionados. Nada le importa.

Suele ser normal que, desde tiempos antiguos hasta la actualidad, en Salta se escuche decir frecuentemente la frase "es duro el coya" para hacer referencia a una persona necia, terca y de poca intensión de ceder ante una discusión. Aunque es naturalizada en algunos aspectos, hay quienes se toman la palabra Kolla con mucho respeto, sobre todo en la última década cuando el pertenecer a una comunidad originaria no es sinónimo de desprestigio. Así es como llega Diego Sumbay a la política. Un médico del que no se tenía demasiada referencia, cautivó al electorado simplemente por pertenecer a una comunidad originaria. No importaban los proyectos, los planes o las ideas. Esto era suficiente para cortar con la mala racha de los antecesores Calabró y Escalera.

Nada más lejos de la realidad. A Sumbay no le cerraron nunca los números. Con un Concejo Deliberante tibio, el alcalde hoy goza de una inmunidad prácticamente inviolable debido a que se aproximan los últimos meses de su gestión, y aún no decidió si tiene ganas de presentarse para un nuevo mandato. Sumbay fue un perro faldero del presidente del Foro de Intendentes y alcalde vecino, Daniel Moreno; pero en casa supo ser un ogro con los suyos, llámense estos vecinos o concejales.

Así fueron pasando los años. Más allá de algún que otro municipal que le reclamó por los salarios ultra miserables que abona en la comuna, nadie le discutió nada a Sumbay. Al menos de forma legal. Es recién ahora que, con unas elecciones en puerta, los ediles de La Caldera le pidieron que informe sobre los gastos que tuvo en obras que no se iniciaron jamás, y guardase el material en su propia casa, por irregularidades en la gestión, y por "dormirse" 7 (siete) cabañas que faltan de las arcas comunales y nadie sabe qué fue de ellas.

Lo llamativo del pedido de la resolución aprobada por los ediles, y que le expide un plazo máximo de 72 horas al alcalde para que rinda cuentas, es que le advierten que, de no dar respuestas, iniciarán el proceso de destitución mediante sesión especial por faltar al deber público. Estos pedidos de destitución, que suelen ser aprobados, no son más que puro circo ya que, una vez aprobada la destitución, un hecho gravísimo que hoy se normalizó asquerosamente en la provincia, los alcaldes recurren a la Justicia que tiene tiempos demasiado extensos para tratar estos temas y, con una campaña en medio, es difícil que pudieran llegar a quitar a Sumbay del cargo antes de diciembre de este año. Por este motivo, el médico kolla sigue sin prestar atención, sin ceder a los reclamos, y poniendo cara de duro ante cualquier avance que intentan contra él.

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