Panorama Político Salteño
Preocupación

De tres no hacemos uno: Salado, Camacho y Dib Ashur, los reyes de la sequía

A la inutilidad de Salado, se suma el nombramiento testimonial de dos directores de su organismo, Sergio Camacho y Roberto Dib Ashur, ministros de Infraestructura y Economía. (Dibujo: NOVA)

Durante dos años de gestión García Salado hizo "agua" en la empresa con la que tanto renegó cuando fue funcionario municipal. Tras varios fracasos corrieron al directorio y sumaron a dos ministros del gabinete provincial, quienes fueron presentados como los mesías del H20, pero solo fueron una pantalla para calmar los ánimos que estaban caldeados ante la falta del líquido vital en gran parte de la provincia.

Aun así, siguen firmes en sus cargos, y la gente, crocante de seca, ya empezó a ponerle precio a sus cabezas.

El caso más indignante es, sin dudas, el de García Salado. El presidente del directorio de Aguas del Norte, quien obtuvo ese cargo a modo de "premio consuelo" tras haber quedado marginado del gabinete ministerial a pesar de que fue el máximo funcionario durante los cuatro años de Gustavo Sáenz como intendente; suele cuestionar a los enardecidos usuarios que se quejan al WhatsApp de la empresa, en redes sociales, en medios de comunicación, y hasta llegan a interceptar alguna que otra vez en la vía pública.

Ya a comienzos del 2022 tuvo frases muy desafortunadas con la población que padecía una sequía veraniega pocas veces vista. En aquella ocasión, el funcionario arremetió contra los vecinos que, desde su punto de vista, estaban errados al pretender tener agua durante todo el día. Hablamos del agua, un derecho universal que en Salta tiene tarifas que aumentan constantemente, y que él mismo advirtió que presenta un desfasaje que debe ser corregido; es decir, nuevos aumentos.

"Muchas veces la gente quiere tener agua las 24 horas" dijo en las horas posteriores al inicio de un nuevo calendario. Esas palabras le costaron disculparse de forma pública, aunque éstas no fueron aceptadas.

Ahora, con una emergencia hídrica y otra agropecuaria de por medio; con una extensión de emergencia sociosanitaria lo que implica muertes por desnutrición y deshidratación en el norte provincial.

Salado volvió a poner en duda los reclamos de los pobladores, sobre todo del departamento San Martín, a quienes les brota de las canillas un líquido espeso, de color azabache, similar al petróleo que tiene Pan American Energy en la zona, aunque con un valor mucho más ínfimo; al menos monetariamente hablando.

Fueron periodistas zonales quienes le recriminaron por la turbiedad (término simplificado) del agua y la respuesta del presidente de Aguas del Norte fue tan bruta, que hace sospechar que cuando su maestra borraba la tarea del pizarrón, él hacía lo mismo en el cuaderno.

"La gente exagera, por supuesto (...) La gente puede decir muchas cosas, pero de la realidad al hecho, hay mucho trecho" respondió ofuscado al reclamo de los comunicadores norteños, quienes le acercaron un vaso de una sustancia que bien podría haber sido confundida con un vaso de leche chocolatada.

A la inutilidad de Salado y su poco tino a la hora del trato con los usuarios, se suma el nombramiento testimonial de dos directores de su organismo. Sergio Camacho y Roberto Dib Ashur, ministros de Infraestructura y Economía, respectivamente, fueron incorporados a la empresa prestataria del servicio de agua potable a inicios del mes de mayo.

Supuestamente, el contar en sus filas con el encargado de las obras en la provincia, y con el sujeto que maneja las finanzas de todos los salteños, daría un salto de calidad a la tan vapuleada empresa.

Nada de esto ocurrió y al día de hoy su cargo es netamente un trámite administrativo ya que uno de ellos, Dib Ashur, ni siquiera sale de los límites de Salta Capital a menos que sea para algún viaje de placer, como los que suele tomar fuera de la provincia, inclusive.

Distinto es el trato con Camacho, tal vez el único de los ministros de Gobierno que suele atender las críticas y petitorios de la sociedad, de organizaciones y del Poder Legislativo. Lamentablemente, sin la lapicera de Dib Ashur, no se puede hacer nada.

Con este panorama, los únicos que siguen sin una gota de agua para consumo personal son los agobiados vecinos. Ellos, unos cuantos de la casta política, en este caso "los reyes de la sequía" ironizando con Melchor, Gaspar y Baltasar; continúan gozando de las mieles de tener agua potable todo el día, piscinas en sus domicilios, pueden regar las plantas, sus canchas de fútbol estilo campestres y beber agua en el momento que se les antoje. Eso sí, de la embotellada, por si la otra tiene el noro o la salmo.

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