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Polémica

Darío Madile tiene "gastos reservados" en el Concejo de la Capital y se patina varios millones al mes

El radiopasillo expuso las controversias del presidente del Legislativo local. (Dibujo: NOVA)

El presidente del Concejo Deliberante de Salta, Darío Madile, maneja grandes sumas de dinero a gusto y placer, con el beneficio de que nadie controla qué es lo que se hace con ello. Los fondos, provenientes de los impuestos que pagan los salteños de la ciudad más grande de la provincia, aumentaron en los últimos años de forma impresionante y hoy se ubicarían por arriba de los 20 millones de pesos mensuales.

Una vieja práctica que acarrean los presidentes del cuerpo desde hace 15 años atrás es no rendir cuentas de los destinos de esos montos. Nadie sabe para qué existen, pero existen. Los "Gastos Reservados" del Concejo son una caja no tan chica, de las que los titulares del organismo pueden disponer para satisfacer distintas necesidades, públicas o privadas, y muy pocas veces tienen un control sobre ellos.

La suma, que allá por el 2009 durante la presidencia de Gustavo Sáenz sumaban 5 millones de pesos anuales, hoy rondaría los 21 millones de pesos. Ya en 2012 esa cifra había aumentado considerablemente y, en el paso de presidentes como César "Oveja" Álvarez, Tomás "Tury" Rodríguez o el hoy ministro de Educación, Matías Cánepa, optaron por dejar de dar algún tipo de informe sobre la utilización de ese dinero.

Carlos Zapata, ex edil y actual diputado nacional, cuestionó hace una década este tipo de maniobras y se mostraba sorprendido que "no exista ninguna resolución, ni por un centavo. Es como si hubiera entrado al Triángulo de las Bermudas". Incluso, esos fondos fueron mayores, años atrás, al presupuesto que manejaba, por ejemplo, la Cooperadora Asistencial.

Ricardo Villada, quien también pasó por la presidencia del cuerpo, nunca respondió los informes solicitados en su momento para saber si el dinero de los salteños se había utilizado para asistencia social, becas, homenajes o la campaña a diputado provincial de Matías Cánepa, quien había confirmado esa maniobra en un audio que dio mucho de qué hablar. Hasta el hoy secretario legislativo de la Cámara de Diputados, Raúl Romeo Medina, en su época de concejal, aseguraba no saber para qué se utilizaban esos fondos.

Hoy, con Madile a la cabeza, no solamente no se sabe qué se hace con los "gastos reservados". De hecho, nunca se supo. Solo los presidentes y sus más allegados saben qué se hace con esa plata. A esto se suma los peligrosos y dudosos aumentos en distintas partidas que el CD tuvo durante la presidencia del flaco de chupines que, de tener presupuestado un gasto de 612 millones de pesos durante el año 2021, a despacharse con casi 900 millones. Casi lo que cuesta una elección con el sistema de votación electrónica.

Lo que preocupa es que, en materia de gestión, ni Madile ni sus compañeros ediles demostraron capacidad para justificar, al menos, un "bono extra" por su labor en pos del bienestar de la sociedad. Solo basta con recordar solamente los últimos papelones que protagonizaron los integrantes del nada honorable cuerpo deliberativo, como homenajear y premiar a Juan de la Cruz Kairúz, un ex técnico de fútbol acusado de haber participado en torturas en épocas de la dictadura; intentar desalojar a clubes de fútbol barriales; u oponerse a cualquier tipo de gestión que intenta hacer la Municipalidad, solo por el hecho de entorpecer una conducción que confronta con su camiseta partidaria.

De hecho, el Concejo Deliberante de Salta es tan inútil que, si el voto en blanco en cada elección representaría algún tipo de castigo a los postulados, todos, pero todos, hubieran quedado haciendo pucherito en agosto pasado ya que el enojo de la gente manifestado en el voto en blanco, sumó 35.273 adhesiones; mucho más que los 33.425 sufragios obtenidos por José Miguel Gauffín (el más votado), y aún mayor diferencia de los pobrísimos 13.204 obtenidos por Madile. Eso sí, para "guillarse" varios millones, ahí si están con todas las luces. Por algo pasan de una casita del IPV a una mansión en Valle Escondido.

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