Política
No lleguen a fin de mes y necesiten una changa

Cuando la avaricia não tem fim...

De los 60 diputados, 19 son de Capital y ninguno de ellos suele dar explicaciones a los salteños de lo que realizan con el sueldo que todos le pagan.

La política es el arte de lo posible, aunque a veces suele tener algunas desventajas. Resulta que en Salta, esa desventaja es repudiada por quienes se ven directamente afectados y no están conformes con representar al pueblo, función a la que ellos mismos se postularon, pretenden cambiar las reglas a su favor a fin de seguir acaudalando dinero que a la inmensa mayoría de salteños les resultaría difícil siquiera imaginar.

Es que los diputados salteños, aquella clase social que cobra cifras superiores a los cinco millones de pesos mensuales simplemente por el hecho de ser "representantes", tienen como uno de sus pocos impedimentos para ejercer la función, el no desarrollar actividades incompatibles, y la abogacía es una de ellas.

Si bien años atrás era muy común que los políticos sean, en su inmensa mayoría, abogados; esto cambió, sobre todo la última década cuando ingresaron los ex periodistas y conductores de TV, fiambreros, empresarios, tabacaleros, miembros de comunidades originarias, masajistas, médicos, docentes y hasta empanaderos. No obstante, quedan un grupo considerable de letrados en ambas cámaras legislativas.

Justamente son estos quienes pretenden cambiar las reglas de juego a su favor, ya que, hasta el momento, no pueden ejercer la profesión si están en funciones públicas. Uno diría que con más de cinco palos mensuales alcanzaría, ¿no? Pues no, los diputados, quienes deberían estar a disposición de los salteños 24/7, ya que cobran por eso, también quieren ganar dinero extra trabajando, dicen, honestamente.

Uno podría aceptar esto de concejales del interior provincial, cuyas dietas no superan los 100 mil pesos, o el medio millón en algún conglomerado mayor. Tal vez hasta entrarían en consideración los representantes departamentales del interior también, quienes muchas veces deben invertir el dinero de sus dietas para ayudar a los pobladores que llegan hasta sus casas a exigirle alguna colaboración para medicamentos, eventos o pasajes. ¿Pero de Capital?

De los 60 diputados, 19 son de Capital y ninguno de ellos suele dar explicaciones a los salteños de lo que realizan con el sueldo que todos le pagan. Muchos tienen ingresos extra por programas de televisión o radio, otros siguen ejerciendo la medicina, uno canta en eventos estatales, algunos reciben fondos con fundaciones, y solo un puñado tiene a la abogacía como profesión.

Justamente, son esos cuantos, una ínfima minoría, los que quieren modificar las normas que les impide a ellos y a los legisladores nacionales, otros que cobran arriba de los 30 salarios mínimos (6 millones), para poder representar a terceros en diferentes ámbitos judiciales.

Que la plata no alcanza, lo sabemos todos. Ahora, que los diputados Albeza, Villamayor, Roque Posse, Saicha, Lamberto, Otero, Parra, Seco, Frísoli y Ceaglio no lleguen a fin de mes y necesiten una changa, eso debe preocupar, pero no ocupar.

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