Política
La situación de las monjas de San Bernardo

Carmelitas, descalzas y en pelotas

Las monjas del Convento San Bernardo ven peligrar su integridad tras revelarse que la causa por violencia que radicaron contra el jefe de la Iglesia Católica en Salta, el Arzobispo Mario Antonio Cargnello, puede archivarse.

Las monjas del Convento San Bernardo ven peligrar su integridad tras revelarse que la causa por violencia que radicaron las religiosas contra el jefe de la Iglesia Católica en Salta, el Arzobispo Mario Antonio Cargnello, corre serio riesgo de ser archivada. El acuerdo, penoso, al que llegaron ambas partes, tendría relación con la elaboración de un documento escrito, en donde el Arzobispado autoriza la misa a la Virgen del Cerro, divinidad negada históricamente por Monseñor, y que fue el desencadenante de las agresiones físicas del cura hacia las mujeres.

La ruptura que se produjo por la participación de las monjas en las fundaciones “Yo soy la Inmaculada Madre del Divino Corazón Eucarístico de Jesús” y “Yo soy el Sacratísimo Corazón Eucarístico de Jesús”. A pesar que las Carmelitas tienen derecho a la libre devoción a los cultos que deseen, Cargnello insistió en entrometerse y generar las rispideces ante la negación de María Livia Obeid de "transar" con la máxima autoridad del catolicismo.

Dada esta situación, la causa judicial se paralizaría y Cargnello se salvaría, nuevamente, de enfrentar a la Justicia penal. La denuncia radicada por las monjas cumple 6 meses el próximo 14 de octubre por lo que, de no haber novedades en el avance, esta será archivada y olvidada. Justamente, el abogado del Arzobispo, Eduardo Romani, está buscando firmar cualquier especie de acuerdo con las religiosas, cosa de que la causa se estanque un mes más, y luego incumplan tranquilamente, o no, con lo pactado.

El avance, de Monseñor, logró convencer a las Carmelitas de pedirle a la Justicia que acorte la perimetral impuesta de 500 a tan solo 100 metros de distancia, solicitaron también el fin de la consigna policial, y dieron por finalizada la discusión económica. Es decir, el titular de la Iglesia cedió, pero también solicitó sus garantías para que la causa en la Justicia perdiera vigencia.

Nuevamente en Salta se demuestra el poder que tiene el máximo representante del catolicismo, Mario Cargnello, y la Iglesia en sí ante la Justicia. El dogma y la tradición cultural de una provincia que respira el tiempo del Milagro por estos días, la tranquilidad de un pueblo que se niega a revelarse ante los constantes avasallamientos, y una Justicia lenta, dejan en la nada la posibilidad de poder castigar a los violentos, aunque estos tengan un cargo de poder, ya sea político o, como en este caso, eclesiástico.

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