Once días prófugo en la montaña: ¿Quién es Diego Serapio? el ferroviario acusado del femicidio de Natalia Cruz
La captura de Diego Orlando Serapio, acusado del femicidio de su expareja Natalia Cruz, puso fin a once días de intensa búsqueda en la provincia de Salta y abrió una nueva etapa judicial en la causa. El hombre, de 40 años, permaneció prófugo desde el 17 de febrero y ahora deberá enfrentar un proceso penal que definirá en las próximas semanas si llega a juicio con prisión preventiva.
Serapio quedó en el centro de la investigación tras ser señalado como el presunto autor del crimen de Cruz, ocurrido en Campo Quijano. Según las primeras reconstrucciones del hecho, el hombre habría golpeado brutalmente a la víctima y luego intentado asfixiarla en dos oportunidades.
A pesar de la gravedad del ataque, Natalia logró sobrevivir inicialmente. Sin embargo, falleció antes de llegar al hospital de la localidad. Tras el hecho, el acusado escapó y se convirtió en el hombre más buscado de la provincia durante casi dos semanas.
Un escondite en la alta montaña
De acuerdo con información surgida durante la investigación, Serapio habría elegido como refugio un sector de alta montaña cercano al paraje Diego Almagro, un lugar que conocía bien por su trabajo en el ferrocarril. La abogada querellante de la familia de la víctima, Sol Pastrana, explicó que los propios familiares de Natalia aportaron datos clave para orientar la búsqueda.
“Desde el principio, la familia ubicó la zona donde se escondía Serapio. No era un lugar accesible para cualquiera, sino un sector de montaña que requería personal especializado para ser inspeccionado”, señaló la letrada. Según indicó, también hubo colaboración de pobladores de la zona que aportaron información para delimitar el posible escondite del acusado.
Familiares imputados por encubrimiento
Durante la investigación surgieron indicios de que Serapio no habría permanecido completamente solo durante su fuga. Dos familiares suyos -un tío y un primo- fueron imputados por encubrimiento, acusados de haberlo ayudado mientras permanecía oculto. De acuerdo con la hipótesis fiscal, ambos le habrían llevado comida, agua, frazadas y ropa durante los días que estuvo prófugo.
El lugar elegido para esconderse, además, era familiar para el acusado: el paraje está ubicado en una antigua estación ferroviaria, un entorno que conocía bien debido a su trabajo en el sector.
El rol de la familia de la víctima
Tras el crimen, los familiares de Natalia Cruz se movilizaron para exigir justicia y visibilizar el caso. Según destacó la querella, el aporte de las hermanas de la víctima fue clave para mantener activa la búsqueda del sospechoso.
“Se movilizaron incansablemente para que el caso tuviera la relevancia que merecía y no quedara impune. Sin su esfuerzo, probablemente seguiríamos buscando al prófugo”, afirmó Pastrana. Natalia Cruz dejó dos hijos de 11 y 17 años, quienes quedaron al cuidado de la familia materna.








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