Política
Sin liderazgo ni rumbo

Dirigentes de la provincia bajaron a "Kretina" de un hondazo: "No puede ser presidenta del PJ porque está condenada"

Dirigentes del PJ cuestionan la autoridad de Cristina Fernández Kirchner para conducir el partido mientras cumple prisión domiciliaria por corrupción. (Dibujo: NOVA)

El Partido Justicialista de Salta atraviesa un nuevo capítulo de tensión interna en medio del proceso de reordenamiento partidario que siguió a la designación de Pablo Kosiner como interventor provincial en reemplazo de Sergio Berni.

La decisión fue promovida desde la conducción nacional encabezada por Cristina Fernández de Kirchner, hoy condenada por corrupción y cumpliendo prisión domiciliaria, una situación que desató fuertes críticas dentro del propio peronismo.

Uno de los dirigentes que salió con dureza fue el apoderado del PJ salteño, Raúl Medina, quien directamente puso en duda la legitimidad política y legal de la expresidenta para conducir el partido.

En declaraciones radiales, sostuvo que Cristina Kirchner “no puede ser presidenta del PJ porque está condenada”, lo que la deja inhibida por la Constitución y por la ley de partidos políticos.

Para Medina, la conducción partidaria actual funciona de hecho y no de derecho. En ese marco, insistió en la necesidad de convocar de inmediato a elecciones internas para normalizar el partido.

A su juicio, el manejo que se ejerce desde Buenos Aires responde a decisiones arbitrarias que pasan por encima de los mecanismos formales del peronismo.

El dirigente también cuestionó el centralismo del kirchnerismo y advirtió que ese esquema termina perjudicando a las provincias del norte. Según afirmó, el PJ salteño no puede limitarse a ser funcional a los intereses políticos del kirchnerismo porteño, sino que debe responder a las prioridades de los salteños.

Medina recordó además que el partido ya había logrado normalizarse en años anteriores y señaló que las intervenciones recientes solo sirvieron para designar candidatos “a dedo”. Ese método, sostuvo, explica en buena medida el pobre desempeño electoral del peronismo local en los últimos comicios.

De acuerdo con su análisis, el experimento terminó en un papelón político: el voto en blanco superó a los candidatos impulsados por la conducción intervenida. Por eso insistió en que la justicia electoral debe forzar la normalización del partido si el PJ quiere recuperar la competitividad que alguna vez tuvo como maquinaria electoral.

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