Política
Estrepitosa caída de su imagen

Gustavo y Bettina, la gran fórmula salteña que se hunde en el fracaso

El nivel de paciencia de los salteños.
Estas fueron las palabras que le surgieron a los habitantes de la capital cuando les preguntaron por Bettina Romero.
Lo que los salteños consideran sobre el ciclo lectivo.

Tanto Gustavo Sáenz como Bettina Romero cayeron de forma estrepitosa en las últimas mediciones realizadas por una encuestadora. El hambre en el norte, los pueblos originarios, la falta de obras en Capital y el alejamiento de la gente les está pasando factura a los mandatarios salteños.

En dos días se cumple el primer año de ambos al frente de sus gestiones. Por un lado Gustavo Sáenz, el gobernador salteño que tuvo que enfrentarse a la pandemia, al hambre, a la desnutrición y deshidratación de niños originarios, al reclamo histórico de pueblos wichís. Por el otro está Bettina Romero, la primera intendenta mujer de Salta, quien tenía que cargar con, nada más y nada menos que, ser la hija y nieta de dos ex gobernadores.

Todos coincidimos en que no fue un año típico para gobernantes que recién ingresaban, como el caso de los dos políticos más influyentes en Salta; pero en condiciones adversas es cuando muchos demuestran si están capacitados o no para ocupar el cargo que tienen hoy en día.

Y esto parece haber quedado grabado en las retinas de los salteños quienes, en un año, hicieron caer las imágenes positivas de Sáenz y Bettina a un punto tal que preocupa al Ejecutivo provincial y del municipio Capital. Es que, según la última medición de DC Consultores, una encuestadora con base en provincia de Buenos Aires, la reputación de ambos es muy baja a comparación de la popularidad con la que gozaban hace un año atrás.

Por el lado del gobernador salteño, quien llegó a ocupar el cargo con el 53,65 por ciento de los votos emitidos el año pasado y quien, según estudios privados de los que el Gobierno de Salta se hizo eco, en junio gozaba de una imagen positiva del 71 por ciento, liderando el ranking de mandatarios a nivel nacional; actualmente apenas alcanza un 27,9 por ciento de aceptación. Contrariamente, la imagen negativa del mandatario creció y ahora se ubica en 32,6 por ciento. Con esta medición, Sáenz mantiene un desfavorable equilibrio entre quienes aprueban y reprueban su gestión, y también los indecisos que estiman que tiene una imagen regular (38,2 por ciento).

Mientras tanto, Bettina Romero sí presentó una caída estrepitosa en las encuestas, aunque a la hija y nieta de ex gobernadores (Juan Carlos y Roberto Romero) no pareciera importarle demasiado. “Bettinita” llegó a reemplazar a Gustavo Sáenz con el 52,6 por ciento de votos en noviembre del 2019. Actualmente, la imagen positiva de la mandataria 18,7 por ciento frente a un 47,8 por ciento de imagen negativa y un 31,8 por ciento de imagen regular. Sin duda alguna, esto demuestra el enojo con Romero ante la falta de obras públicas, la polémica implementación y gastos realizados en las ciclovías del centro salteño y la poca participación del municipio durante la pandemia.

Teniendo en cuenta la última medición de DC Consultores realizada a fines del mes de octubre, ambos mandatarios presentaron un descenso notorio en sus imágenes positivas. Sáenz, en octubre, estaba en 34,2 por ciento mientras que Bettina se ubicaba medianamente cómoda con un 23,5 por ciento. Esto, con datos de hoy significa una caída de casi 7 puntos en el Gobernador y de 5 por el lado de la intendenta.

Queda comprobado que el mal manejo en la pandemia, las muertes de salteños sin atención médica en sus propias casas por el colapso del sistema sanitario, las políticas llevadas adelante respecto al ingreso de repatriados, las muertes por hambre y deshidratación en el norte, la marcha histórica de Comunidades Originarias que peregrinaron hasta Casa de Gobierno para hacer valer sus derechos, la falta de agua en diferentes localidades, el desmanejo en la pauta publicitaria, y los constantes conflictos con la Policía, docentes y trabajadores de la salud le jugaron una mala pasada a Sáenz que deberá revertir urgentemente el rumbo si es que desea aspirar a una reelección en 2023.

Por otra parte, aunque con menos obligaciones tal vez, Bettina deberá sí o sí tomar las riendas de la Municipalidad y de su equipo si pretende aspirar a algún cargo o tener algún “protegido” para las próximas elecciones. Su pelea con Sáenz, con los empleados y gremios municipales, con la prensa, y con todo aquel que piense distinto a lo que la intendenta de Salta crea, le costaron caro y ya se asoman, incluso, figuras que se creían extintas como para pelear por el cargo que hoy ocupa en el Centro Cívico Municipal. Tal es el caso de Miguel Isa, el ex vicegobernador durante el último mandato de Juan Manuel Urtubey quien expresó su deseo de volver a la política y, no se descarta, pelee por la intendencia.

 

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