Política
Como en las peores épocas

Provincia mandó a "apretar" al wichí que expuso su falta de gestión

Abel Mendoza fue increpado por dos efectivos de la policía que irrumpieron en la comunidad Santa Victoria II por “órdenes de arriba”.
Los uniformados llegaron para averiguar los antecedentes políticos del dirigente tras protagonizar la histórica marcha en peregrinación que llegó desde lo más adentro del Chaco Salteño, hacia la capital provincial.
Diego Nievas, jefe de la comisaría de Santa Victoria Este, fue el encargado de llevar el mensaje mafioso del gobierno de Gustavo Sáenz al cacique.

Abel Lutsej Mendoza, presidente de la Unión Autónoma de Comunidades Originarias del Pilcomayo (UACOP), fue increpado por dos efectivos de la policía que irrumpieron en la comunidad Santa Victoria II por “órdenes de arriba”. Llegaron para averiguar los antecedentes políticos del dirigente tras protagonizar la histórica marcha en peregrinación que llegó desde lo más adentro del Chaco Salteño, hacia la capital provincial.

Diego Nievas, jefe de la comisaría de Santa Victoria Este, fue el encargado de llevar el mensaje mafioso del gobierno de Gustavo Sáenz al cacique que participó de la Mesa de Diálogo Intercultural en Casa de Gobierno. Prepotente, el policía llegó en su patrulla hasta la comunidad acompañado de un secuaz, pero sin una orden judicial para apersonarse. Es más, al ser consultado por Mendoza el efectivo afirmó que “él tiene derecho de entrar donde quiera porque es la ley”. Así se maneja la policía de Sáenz, y eso que están a cargo de una simple comisaría.

Mendoza manifestó que el “hombre de ley” lo interceptó para que éste le revele información sobre todos sus movimientos, decisiones como presidente de la UACOP y sus traslados; perdiendo así derechos y garantías fijados en la Constitución Nacional, Provincial, tratados internacionales y disposiciones de Derechos Humanos que le caben como a cualquiera otra persona que habita en suelo argentino.

Según parece continúa latente el malestar en el gabinete de Gustavo Sáenz tras la marcha que dejó expuesta la falta de obras y asistencia a las comunidades originarias durante su primer año de gestión. Cabe mencionar que la UACOP, se movilizó a pie hasta Salta capital; o al menos ese fue el plan inicial. El mandatario salteño, luego de varios días de esperar frustradamente que los originarios no cumplan con su advertencia, salió a su cruce en Pichanal pero no logró convencerlos de desistir con la medida de fuerza.

El policía, en su amedrentamiento a Abel Mendoza, aseguró que él solo cumple con “órdenes de arriba”. Esto, sin duda debería de ser responsabilidad directa de los funcionarios que están inmediatamente a cargo de este señor. Sin dudas, tras revelarse este lamentable apriete al dirigente wichí, el nuevo jefe de Policía, José Ibarra; Juan Manuel Pulleiro, ministro de Seguridad, o el secretario del área, Benjamín Cruz, deberán tomar cartas en el asunto para garantizar el cumplimiento de los derechos que le caben a éste y todos los dirigentes indígenas.

Para finalizar simplemente hace falta aclararle a este y todos los policías que tengan órdenes de hacer lo mismo, que en el territorio argentino está permitida la libre participación política en procura de defender sus intereses conculcados como son la soberanía alimentaria, el acceso al agua potable, a la asistencia médica, la vivienda digna, la educación multicultural, la libre expresión, el trabajo justamente remunerado y la protección del Estado ante la inseguridad.

 

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