Política
Corrupción

Escándalo en Embarcación con influencers, originarios y el intendente Carlos Funes

Donaciones y sospechas en el municipio.
Carlos Funes, en la mira.

Otra vez Embarcación vuelve a ser noticia, y con una temática similar a la que ya se vivió en años anteriores. De hecho, la semana pasada la provincia de Salta fue sacudida por otro escándalo de corrupción de similares características, cuando se descubrió el espurio destino que sufrían donaciones destinadas a la lucha contra la desnutrición y las carencias estructurales que padece la zona.

Durante los últimos días, el país entero se vio conmovido por una acción solidaria llegada a cabo por un Influencer desde la plataforma Instagram. Mediante sus redes sociales Santiago Maratea llevó adelante una partida con el fin de reunir recursos para las comunidades wichis de la Misión Chaqueña, en las cercanías de la ciudad de Embarcación.

Santi se vio conmovido por los relatos de su amigo originario, Omar Gutiérrez, perteneciente a dicha comunidad y que antes de la pandemia residuos en Buenos Aires, en donde estudiaba abogacía gracias a una beca.

La campaña fue un éxito rotundo. Además de una cifra en efectivo importante, se reunió un acoplado de camión repleto de mercadería y nada menos que dos camionetas cero kilómetro. Es aquí donde comenzaron los problemas.

Ya en la zona, y con todo listo para entregar el producto de la campaña, Maratea y su amigo wichi se apersonaron en La Misión Chaqueña, en donde fueron recibidos por las autoridades originarias y las personas del lugar. También estaba ahí una autoridad de la fundación Pata Pila, Diego Bustamante. La misma da soporte a comunidades originarias con problemas estructurales severos.

Maratea anunció que había decidido que una camioneta quedara bajo responsabilidad (a nombre de) Omar Gutiérrez. En tanto, el segundo vehículo pasaría a ser parte de la flota de la fundación Pata Pila que la modificaría transformándola en una unidad móvil de atención de casos urgentes de desnutrición, con la promesa de atender en la zona una vez a la semana.

La noticia no fue recibida con beneplácito por los miembros de la comunidad, quienes consideraron que si la movida solidaria era en nombre de los wichis de la Misión Chaqueña, ambas unidades deberían quedar bajo su potestad. Sin embargo, agradecieron y se aplaudió la empresa.

En esos momentos entró en escena un dirigente, quien avisó su total disconformidad y brindó un discurso en lengua autóctona. Maratea no entendía de qué se hablaba. Omar Gutiérrez le avisó que el discurso era combativo y se estaba llamando a la violencia. Ya se había cortado una ruta y el influencer tuvo que regresar en un móvil policial, el resto es historia y está en las redes.

¿Y Funes que tendrá que ver? Sencillo: en desacuerdo, las camionetas quedaron en La Misión Chaqueña a nombre de Omar Gutiérrez, ya que Bustamante, en nombre de la fundación Pata Pila, renunció a dicha donación ya que su olfato le dijo que ahí había algo raro. Sin embargo, un acoplado repleto de mercadería fue descargado en un depósito de la municipalidad de Embarcación, a cargo del doctor Carlos Funes.

Maratea aseguró que no había forma de llevarlo a La Misión Chaqueña, en donde tendría que estar, dados los hechos de violencia. Pero lo que nadie le dijo al muchacho es que Funes, y gran parte de su equipo, están relacionados a una denuncia efectuada a mediados del 2018 por desviar mercadería para ayuda humanitaria enviada por el Gobierno Nacional, en ese momento a cargo de Mauricio Macri, y que se iba a destinar para beneficio propio de unos pocos delincuentes.

Se habla de que la vendían, y los remantes serían utilizados durante la campaña 2019. La noticia estalló y existe una causa en donde se leen claramente los nombres citados.

Maratea le dejó un equipo completo de mercadería apersonas investigadas por la justicia por desviar insumos para ayuda humanitaria en su propio beneficio. La causa está asentada en la fiscalía penal de Oran, y sospechosamente ha avanzado muy poco en estos tres años.

Una vez más, el sospechado doctor Carlos Funes, de casualidad, está envuelto en un hecho con ribetes delictivos, con mercadería social, destinada a quienes menos tienen, a los desnutridos del norte argentino. Cuando las comunidades se enteren de esto arderá Troya.

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