Judiciales y Policiales
Escándalo

Diputado saencista y ex poli-represor fue imputado en Salta por pedir ejecuciones públicas

Gustavo Orozco comenzó su carrera política con Alfredo Olmedo. Llegó a ocupar una banca en la Provincia.

Gustavo Orozco comenzó su carrera política con Alfredo Olmedo. Llegó a ocupar una banca en la Provincia y se “vendió” al mejor postor. Su nombre resonó para ser reemplazo del ministro de Seguridad a pesar de tener denuncias por torturas y violencia de género.

Aunque llegó con Olmedo a la legislatura salteña, en dos años el ex policía y actual diputado provincial Gustavo Orozco, saboreó las mieles de la traición, tan comunes en la política actual. Por ello, es un diputado oficialista el que fue imputado por hacer apología del crimen en perjuicio de la tranquilidad pública.

Es que hace un tiempo atrás, el representante del sur provincial expresó que todos aquellos que maten a un policía, o los violadores, “deben ser condenados de manera ejemplar en las plazas y ejecutarse como corresponde”. Pero esto, lejos de sorprender a los salteños, pareció no generar importancia. Es que la carrera de Orozco en la fuerza provincial estuvo plagada de hechos de violencia, detenciones y torturas.

En el año 2018, estuvo varios meses detenido por un caso ocurrido en el paraje Copo Quile en donde un hombre resultó gravemente lesionado en su cabeza. Orozco, por ese tiempo, era jefe de la Brigada de Investigaciones en el distrito sur provincial.

Primero estuvo detenido pocas horas junto a otros camaradas por unas detenciones irregulares que terminan en denuncia; luego por la denuncia efectuada por un violador de apellido López, actualmente condenado. Otro hecho que se le imputó al hoy legislador ocurrió el 3 de febrero de 2015, cuando un hombre denunció que fue atacado por Orozco y otros efectivos más que estaban de civil. Según informó Fiscalía, al denunciante “lo levantaron del cuello y lo subieron al móvil.

En el trayecto a la Comisaría de la Candelaria, viajó en el asiento trasero con dos policías: uno de ellos lo ahorcaba y el segundo, le iba pegando con golpes de puño en las costillas. En la Comisaría, no le pidieron datos ni lo ingresaron como demorado y en cambio, lo llevaron a un descampado contiguo”.

A Orozco también se lo vinculó a la muerte de Claudio Valdivieso, un joven que fue hallado sin vida en la comisaría 31 de Rosario de la Frontera en 2012, con signos de tortura. Orozco se defendió diciendo que las acusaciones responden a cuestiones políticas.

En el ambiente deportivo, aunque no se lo involucró directamente, sí se lo relaciona. En 2017 un árbitro fue agredido en la cancha del club Progreso del cual el ex policía era presidente. Por ese entonces, el Consejo Federal del Fútbol Argentino lo suspendió en sus funciones por un año por la agresión sufrida por parte de un dirigente que estaba a su lado al momento de increpar al referí. Incluso, su ex esposa lo denunció por Violencia de Género.

Meses atrás, el juez Carmelo Paz, le impuso una orden de restricción en una causa iniciada por la ex pareja, quien lo acusa de haber ejercido violencia en su perjuicio. La mujer tramita el divorcio vincular en el fuero Civil de Personas y Familia y que la disputa que provocó la agresión tuvo que ver con la posesión de una camioneta.

Ahora, el diputado oficialista fue imputado por el fiscal penal de Rosario de la Frontera, Nicolás Rodríguez López, por el delito de apología del crimen, en perjuicio de la tranquilidad pública. Orozco no estuvo en la imputación vía Zoom, pero sí su abogado defensor. En tanto, negó la acusación y pidió presentar una declaración escrita.

Según consta en las actuaciones, el legislador habría expresado que quienes maten a un policía y los violadores “deben ser condenados de manera ejemplar en las plazas y ejecutarse como corresponde”. Además, en la red social Facebook del usuario denominado “Gustavo Orozco”, habría publicado: “los delincuentes que maten a un policía en el delito y aquellos que violan…deben ser condenados de manera ejemplar en las plazas y ejecutarse como corresponde”.

El fiscal entendió que la conducta de Orozco está sospechada de criminalidad, y que conforme a las diligencias realizadas se pudo establecer que el imputado habría manifestado públicamente alabanzas o exaltación de un hecho que, de acuerdo a la legislación argentina, constituye un delito –homicidio-, presentándose como un hecho meritorio y digno de aceptación por todos, lo cual podría generar la falsa idea de que esa conducta es legítima, empujando a actuar en contra de la ley.

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